Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño. Ray Bradbury
En periodo vacacional somos muchos los que queremos hacer un viaje, pero no es lo mismo viajar que hacer turismo. A lo largo de la historia, han sido los viajeros legendarios como Marco Polo los que han enriquecido la vida cotidiana y la cultura con los conocimientos adquiridos en sus viajes. Porque no es lo mismo viajar que hacer turismo.
El turista busca confort, va sujeto a un programa y a una duración temporal muy breve. Es un coleccionista de fotos y hoy más que nunca debido al postureo en las redes sociales. El turista busca distracción y ocio. Sin embargo, el viajero vive más lo que es la vida real del lugar que visita, hace una inmersión cultural muchas veces sin programación previa. Distribuye su tiempo en función de lo que va encontrando y eso le permite tomar el pulso al lugar que visita y conocerlo mejor.
El viajero ve lo que ve, el turista ve lo que ha venido a ver. Gilbert Keith Chesterton
En cualquier caso, viajar crea nuevas conexiones sinápticas, nos aporta conocimiento y nos enriquece. Pero de lo que yo realmente quiero hablar es de lo que he visto este verano en mi breve viaje a los Países Bajos (Holanda).

Un viaje hibrido a caballo entre lo que es viajar y lo que es hacer turismo. Es la segunda vez que visito este sorprendente país del que considero que tenemos mucho que aprender. Holanda es un país próspero donde se percibe esa prosperidad como duradera, sólida y previsora con la vista puesta en el futuro. He viajado por libre, sin agencias, usando el transporte público y parándome en los lugares que me llamaban la atención y que no suelen estar en los tours turísticos (mercadillos, librerías, bibliotecas…). No hay nada como el transporte público, un mercado tradicional y una biblioteca para conocer la realidad de una ciudad. Y en estas tres cosas, entre otras, tenemos mucho que aprender de los holandeses.

Allí han comprendido que un futuro sostenible pasa por tener una red de transporte público bien estructurada y que el uso de coches es insostenible y poco práctico. De una ciudad a otra nos hemos movido en tren. Es maravilloso ver como los trenes allí son puntuales, cómodos, sin barreras… En todas las ciudades hay una Estación Central, ubicada en el centro de la ciudad y que suele ser el destino y parada obligatoria de los trenes. Y junto a la estación central un gran parking o varios. Pero no es un parking para coches sino para bicicletas.

En las ciudades de Holanda apenas hay coches, solo transporte de mercancías y servicio público de tranvía y taxis a precios asequibles. Todos se desplazan en bicicleta sin distinción de edad, sexo, nivel económico (triciclo para los menos habilidosos, con carro adicional para llevar niños, con cesto para la compra o para las mascotas…). La calidad del aire (ICA) en estas ciudades es bastante saludable, incluso en una ciudad tan populosa como Amsterdam. Los Países Bajos es uno de los países con más diversidad y más densamente poblados de Europa.
Mónaco: 25.700 hab./km².
Malta: 1.730 hab./km².
Ciudad del Vaticano 1.140 hab./km².
España: 98 hab./km².

Los Países Bajos a pesar de su alta densidad de población han encontrado en el transporte público y en la bicicleta la solución a muchos de los males de nuestra época.
Han reducido la contaminación, la dependencia de energías fósiles ha descendido notablemente, no hay atascos, usar la bicicleta también es una forma de hacer ejercicio físico. En España, más de la mitad de la población adulta, aproximadamente el 55%, sufrimos de exceso de peso. En los Países Bajos, el exceso de peso en adultos ronda del 15% al 20%, una de las tasas más bajas de Europa.
Siempre que veo a un adulto encima de una bicicleta recupero la esperanza en el futuro de la raza humana. H. G. Wells

Y también, llama enormemente la atención su diversidad étnica y cultural, la inclusividad, la amabilidad y educación de sus gentes, pero a los aspectos educativos y culturales ya dedicaré otro artículo. Hoy, por lo pronto, tomemos nota y ejemplo de la importancia de crear en nuestras ciudades sistemas de transporte sostenibles, saludables y con futuro que puedan sostenerse a pesar de las crisis energéticas. Tenemos mucho que aprender en esta ciudad de Granada donde el uso del coche deteriora el patrimonio histórico, genera atascos constantemente, empeora la calidad del aire, donde el transporte público es notoriamente insuficiente y donde apenas hay carriles para bicicletas e incluso hay conductores que agreden verbal y físicamente a los escasos ciclistas. Creo que los ciudadanos y ciudadanas deberíamos tomar conciencia y exigir a las administraciones resolver estos problemas mirando al futuro y tomando ejemplo de los que nos llevan tanta ventaja. Y lo de que aquí hay cuesta no vale como excusa, las bicicletas eléctricas son fabulosas y ahorran mucho esfuerzo.

Ahora, hay vuelos directos desde Granada a Amsterdam, por si alguien quiere echar una miradita y empaparse in situ de como un buen transporte público mejora la calidad de vida de toda una gran cuidad.
Y como dice nuestra querida poeta Ángeles Mora, soñemos con bicicletas.





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