La “Ley orgánica 3/2020 de 29 de diciembre que modifica la Ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación”, establece entre sus principios lo siguiente: “La equidad que garantice la igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de la personalidad. A través de la educación, la inclusión educativa, la igualdad de derechos y oportunidades que ayuden a superar cualquier discriminación y la accesibilidad universal a la educación que actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales. Y todo ello con especial atención a las que se deriven de cualquier tipo de discapacidad según lo establecido en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ratificada en 2008 por España”: art. 1.b.
Igualmente, y bajo esta filosofía de normalización e integración, el artículo 49 de la Constitución fue modificado en febrero de 2024 para sustituir el término “disminuido” por “personas con discapacidad”. Dicho cambio conllevó adecuar la Carta Magna a un lenguaje inclusivo y digno, respondiendo así a una larga demanda social para proteger mejor los derechos de estas personas. Quedó así: “Las personas con discapacidad ejercen los derechos previstos en este Título en condiciones de libertad e igualdad reales y efectivas y se regulará por ley la protección especial que sea necesaria para dicho ejercicio. Los poderes públicos impulsarán las políticas que garanticen la plena autonomía personal y la inclusión social de las personas con discapacidad en entornos universalmente accesibles. Asimismo, fomentarán la participación de sus organizaciones y se atenderán particularmente las necesidades específicas de las mujeres y los menores con discapacidad”.
“Los estudiantes con autismo se cuadruplicaron en España en sólo una década. Ocho de cada diez están integrados en colegios ordinarios pero faltan recursos para reducir las altas tasas de acoso y de abandono escolar”. “El 10% de la oferta de empleo público será para personas con discapacidad”. “La Universidad de Granada celebra el acto de graduación de sus alumnos con discapacidad intelectual del desarrollo y del espectro autista”. Éstas son noticias sacadas de la prensa nacional y local que ponen de manifiesto que las personas con discapacidad forman parte de nuestra ciudadanía a todos los efectos, y que las Administraciones (como no podía ser de otra manera) se ocupan de ellas, algo que es de justicia. Es más, creo que esto es un indicador relevante por el que una sociedad se tilda de avanzada.
Los padres, cuyos hijos presentan trastornos como Síndrome de Asperger, autismo, dislexia, retraso madurativo o dificultades del lenguaje, sienten cierta impotencia por no saber qué les pasa y esto no es una cuestión menor. Ellos ven que no van bien en el colegio, que su tutor los cita con más frecuencia que a otros padres y que van de especialista en especialista buscando si no soluciones, al menos respuestas que les tranquilicen. No obstante, nuestro sistema educativo atiende a este alumnado con personal especializado y estrategias didácticas diversas como adaptaciones curriculares y diversificaciones curriculares. Por la primera, el currículo se adapta al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo para que alcance sus objetivos académicos; y mediante la segunda, se adecúa dicho currículo a los alumnos con dificultades de aprendizaje para que obtengan el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria.
La citada Ley, en su artículo 73, define al alumnado que presenta necesidades educativas especiales como “Aquél que afronta barreras que limitan su acceso, presencia, participación o aprendizaje derivadas de discapacidad o de trastornos graves de conducta, de la comunicación y del lenguaje por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella. Éste requiere determinados apoyos para la consecución de sus objetivos de aprendizaje. Asimismo, el sistema educativo dispondrá de los recursos para la detección precoz de dicho alumnado con necesidades educativas especiales y para que puedan alcanzar los objetivos establecidos con carácter general para todos los alumnos”. Igualmente se insta a las Administraciones para que promuevan la escolarización en la Educación Infantil del alumnado que presente necesidades educativas especiales y se implementen programas para su adecuada escolarización en Educación Primaria, Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional. A dichos alumnos se les adaptarán las condiciones de realización de las pruebas y al finalizar cada curso se evaluará de manera individual el grado de consecución de sus objetivos.
Dos recursos devienen relevantes en relación con este alumnado: los Equipos de Orientación Educativa (EOE) y el Departamento de Orientación. Los EOE, que atienden preferentemente a los alumnos de Educación Infantil y Primaria, realizan la evaluación psicopedagógica; proponen la modalidad de escolarización más adecuada; asisten a los maestros en la elaboración, aplicación y evaluación de las adaptaciones curriculares y prestan atención directa a este alumnado. En los Institutos de Educación Secundaria existe el Departamento de Orientación dirigido por el orientador del centro desde donde se realiza la evaluación psicopedagógica y se asesora al equipo directivo y al profesorado en la aplicación de las diferentes actuaciones para estos alumnos. En la valoración de las necesidades educativas de este alumnado son oídos e informados los padres, y al final del curso se evalúa el grado de consecución de sus objetivos.
En mi opinión, con ser importante la respuesta que el sistema educativo contempla para los alumnos con discapacidad, ésta no es suficiente. Dicha insuficiencia dimana de la escasez de profesionales para la atención que demandan y por su insuficiente preparación. Y ello debido, entre otras causas, a la desaparición de los planes de estudio de la carrera de Magisterio de los Grados de Audición y Lenguaje y de Pedagogía Terapéutica. Dichos Grados, de cuatro años de duración, han sido sustituidos por menciones en los nuevos planes de estudio. Recuperar de nuevo estos dos Grados sería una medida que, de alguna manera, paliaría esta deficiencia. No obstante, no todo está perdido. Al menos por ahora se convocan oposiciones al cuerpo de maestros en dichos Grados.





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