La RAE, Real Academia Española, en su obra “La representación gráfica del lenguaje” (2010), afirma que “Las lenguas son sistemas de códigos de representación y comunicación esencialmente orales. Se generan en una facultad, el lenguaje, que nos diferencia de los animales y es común a todos los seres humanos”. El español o castellano es tal vez la seña de identidad más significativa de nuestra nación. Su correcta escritura, el buen uso del léxico y el dominio de las reglas gramaticales constituyen los tres grandes ámbitos que regulan su norma.
En la página web del “Instituto Cervantes”, institución creada en 1991 y presente en 45 países y 88 ciudades, se puede leer que el número de personas que hablan español en el mundo roza los 600 millones; las Naciones Unidas la consideran lengua oficial; es la tercera lengua mas usada en Internet y las que la estudian como lengua extranjera alcanzan los 23 millones. Igualmente es la segunda lengua materna del mundo después del chino mandarín, la cuarta en el cómputo mundial de hablantes detrás del inglés, chino mandarín e hindi, y la segunda en la que más documentos de carácter científico se publican. Dentro de la UE, se comunican en español 76 millones de personas y es la cuarta lengua nativa tras el alemán, el italiano y el francés. Asimismo es lengua vehicular en todas las etapas del sistema educativo; dato éste muy interesante en una nación en la que existen otras lenguas oficiales como el gallego, el vasco y el catalán.
Digno de resaltar, igualmente, es que en el actual “Modelo de Aprendizaje Basado en Competencias”, la Comunicación Lingüística se recoge como una competencia clave, y que la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en Méjico en 1951, ha cumplido 72 años. La vitalidad de su actividad se pone de manifiesto en la publicación de obras como la Nueva Gramática (2010), el Diccionario (2014), el Libro de Estilo (2018), la Ortografía (2021) y la Crónica (2021).
Nuestros constitucionalistas, sabedores de la importancia de esta realidad, la recogieron en los artículos 3, 20.3, y 148.1.17.ª de la Carta Magna. El primero de los tres, sin duda el más relevante, establece en el párrafo 1 que “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. Y el párrafo 2 prescribe “Que las demás lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. E igualmente, Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, en una entrevista al periódico “La Razón” (22-3-2023) dice que “El español, que puede aspirar a ser la primera lengua hablada del mundo, es uno de los elementos económicos más relevantes en nuestra balanza. Es un peso importante porque la economía en español facilita miles de transacciones económicas y culturales. El uso del español, y también incluyo su empleo en las redes sociales, ha cobrado una relevancia más que significativa”. También, en la presentación de “Crónica de la Lengua Española” (2021) con el título “El estado del español y el trabajo panhispánico de la Asociación de Academias de la Lengua Española” (ASALE), manifiesta que la primera gramática académica apareció en 1771 como resultado final de un largo proceso que arranca de los primeros años del siglo XVII cuando se preparaba en la RAE el Diccionario de Autoridades, cuyo primer tomo apareció en 1726. La obra de seis tomos había empezado en 1713. Igualmente, el incunable “Sinodal de Aguilafuente” (1472), está considerado como el primer libro impreso en España en castellano. Su contenido hace referencia a las actas del sínodo celebrado en la villa de Aguilafuente (Segovia) del 1 al 10 de junio de ese año: tiene sólo 48 hojas. Así mismo, ejemplos representativos de aquella filosofía son nuestros ilustres creadores de diccionarios como Sebastián de Covarrubias, autor de “Tesoro de la lengua castellana o española” (1611); Julio Casares, que concibió su “Diccionario ideológico” en 1915; María Moliner creó el “Diccionario de uso del español” en 1967; y Manuel Seco, autor del “Diccionario del español actual”.
Para finalizar este relato, y entroncado con su contenido, me gustaría destacar desde un ámbito estrictamente pedagógico, la consideración de la lectura como la principal vía de acceso al conocimiento. La adquisición de la lectura es el aprendizaje más importante de todos los establecidos en nuestro sistema educativo y la mejor vacuna contra la ignorancia. Las maestras de Educación Infantil, sabedoras de dicha importancia, comienzan la familiarización de los más pequeños con los libros llevando a cabo una variedad rica de actividades en el “Rincón de Lectura” de sus aulas. En línea con estas idea, existen hoy librerías especializadas en obras exclusivas para niños. Con un cuidado diseño y unas ilustraciones espectaculares, estos libros son un monumento a la imaginación y a la creatividad





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