«Abril para vivir «. Ayer, en la atardecida, la luna se quedó en casa para poder escuchar los acordes de unos latidos: los del corazón. En un lugar emblemático y lleno de historia, emergió la silueta de una mujer: «La Tortajada».
Santaferina, universal, diva, artista, adornada de dones, de una naturaleza sin medida,»a unas tanto, a otros tan poco «, esta mujer, silenciada, con la «sala capitular», llena hasta la bandera, respiraba emoción, se palpalpa esa ansia de saber, entender toda una vida de silencios.
Agustín Jiménez, el autor, quiso, supo y pudo transmitir esos sentimientos sembrados sobre las alamedas de nuestra vega. Él, con su corazón bombeando sangre a través de las venas, regó nuestra alma, labró nuestra mente para, después, aventar la historia de una mujer y poner sobre el tapete lo que fue, y es, la desigualdad, aún vigente, que habita en nuestra memoria.
Agustín hurgó en nuetro cerebro, removió en nuestras entrañas, nos retorció las tripas, como se retuerce el esparto, y nos hizo un boquete en el pecho para que penetraran verdades como puños y borraran tanto oscurantismo sobre esta mujer…y sobre tantas otras.
Fue una noche especial. Se sembró cultura. Se regó, con esa agua tan limpia que habita en las entrañas de nuestra vega, esas emociones adormecidas en el tiempo.
¡ CON LO QUE HA SIDO!
Quizá, aunque un poco tarde, este Acto haya servido, y sirva, para despertar de ese letargo que tan solo debieran tener los muertos. Esta noche de abril, sin luna, pero con un corazón bordado en todos los asistentes, Agustín, de la familia santaferina de «Las Purretas», nos ha hecho una transfusión de cultura, de vena a vena, y nos ha dicho, a corazón abierto, que un pueblo somos TODOS, que no siempre hay que esperar a que nos den, que cada cual en su medida puede aportar su granito de arena.
¡CON LO QUE HA SIDO!
Una Asociación de Mujeres, santaferinas, han cogido el testigo. La Tortajada fue pionera pero cuántas mujeres, en silencio, han luchado, han sufrido esa desigualdad por la que muriera, otra granaína, Mariana Pineda.
Ha valido, y mucho, la pena . Estar, mirar, escuchar, los sonidos de los silencios. Sentir los latidos de los asistentes que, cual orfeón, interpretan la sinfonía perfecta, ha sido como presenciar, desde un palco, el canto, el baile, de una santaferina, hoy, mas viva que nunca.
LA TORTAJADA.
¡ CON LO QUE HA SIDO!
SANTA FE ha sido testigo de un hecho histórico.

Antonio Funes Delgado
Escritor natural de Cájar
Residente en Santa Fe






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