El domingo 10 de mayo amaneció con una mañana soleada en la que teníamos por delante una jornada para disfrutar de nuestros coches y de la compañía de otros compañeros del Club. Empezamos a notar el aire, aire que nos va a acompañar el resto del día, ya que nuestro destino es Roquetas de Mar, en Almería.
Poco a poco nos vamos reuniendo en el restaurante La Abadía, en Padul, donde desayunamos, y tras los saludos y un poco de charla distendida, nos organizamos para comenzar nuestra ruta. El viaje es muy tranquilo.

En un polígono a la entrada de Roquetas nos esperan Antonio y Araceli, socios y amigos del Club, con residencia en Almería, que nos guían hasta el Castillo de Santa Ana. En la explanada de la lonja del puerto estacionamos los coches, y el mismo Antonio hizo de eficiente vigilante hasta que finalizamos la visita al Castillo.
Antes de entrar a visitarlo, escuchamos atentos las explicaciones de nuestro amigo Rafael Ropero, que como todos sabéis, siempre nos deleita con interesantes y curiosas anécdotas y retazos de historia.

Esta fortaleza también conocida como Castillo de las Roquetas, fue construida entre los siglos XVI y XVII con el objetivo de proteger este punto estratégico en el comercio de la sal de los ataques de piratas berberiscos. Hoy forma un triángulo esencial en la vida cultural de roqueteros y roqueteras, junto al Faro y al Anfiteatro.
Desde sus altas torres disfrutamos de unas de las vistas más bonitas de la costa almeriense y el cabo de Gata.

Actualmente se ha convertido en museo artístico y etnográfico del municipio. Hoy descubrimos en su interior, una exposición temporal de obras de niños de infantil, interpretando con sus pinturas conocidísimos cuadros de pintores famosos. Bravo por estos pequeños artistas, porque nos han dejado con la boca abierta. Nos dirigimos al chiringuito El Nido, donde tenemos contratado el menú, a pie de playa y con una variada y estupenda comida.
Esta ciudad siempre se merece una visita, pero hoy está más que justificada, ya que el principal propósito de esta salida es dedicarles un reconocimiento a nuestros socios más antiguos de Almería, Antonio Barquero y José Luis Baena, el cuál no puede asistir porque se encontraba indispuesto, pero que estuvo magníficamente representado por su esposa Conchi y su hija Inmaculada. Después de tomar los postres y el café, se les hace entrega de una placa conmemorativa a cada uno de ellos, así como a sus respectivas esposas, Araceli y Conchi, se les hace entrega de sendos ramos de flores.






Seguidamente y en el mismo acto, como ya es costumbre en nuestro Club, se le hizo un reconocimiento a otro socio veterano, en este caso a nuestro amigo Juan Castro, con entrega también de una placa y a su mujer Carmen de otro ramo de flores.
Delicias gastronómicas, emociones, bromas y preciosas vistas al Mediterráneo, se puede pedir más? … Pues sí, una rato de risas de la mano de Araceli, con su repertorio de chistes (que ya echábamos de menos), a lo que se unió también Mari, logrando pasar un rato muy entrañable.



Salimos para Granada y a iniciativa de Rafael Ropero, hacemos una parada en el puerto deportivo de Almerimar, El Ejido, recorriéndolo con los coches. Después de aparcar los vehículos, estuvimos un rato charlando e intercambiando impresiones, parada que nos sirvió, sin duda, para superar el sopor de la tarde.

Comienzan los abrazos y despedidas, volvemos rumbo a Granada con el mar a nuestra izquierda, entre campos y campos de invernaderos que nos traen el recuerdo del sabor intenso de los ricos tomates que hemos comido, tranquilos, intentando dilatar el momento, evocando las anécdotas del día, el buen tiempo que hemos tenido, el cariño y el buen ambiente vivido. Gracias a la directiva por organizarlo todo, gracias a los asistentes por la buena compañía y juntos haber hecho posible un día magnífico y gracias, especialmente, a Antonio y Araceli por su colaboración.

A los socios que no han podido venir, decirles que se les ha echado de menos y que nos vemos en el siguiente encuentro.
Hasta la próxima aventura …
Inmaculada Bueno
José Tomás Faja






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