Chipre, una isla de gran importancia estratégica en el Mediterráneo Oriental y ello ha provocado constantes cambios en las leyes que se adaptaban a la potencia el momento. En 1571 los turcos desplazaban a los venecianos y afianzaron su posición hasta el Congreso de Berlín [1878], tras el arbitraje de la guerra ruso-turca, la administración del territorio insular pasa al Imperio Británico que se la anexionará en 1914, confirmado por el Tratado de Lausana [1925]. Al año siguiente, es proclamada colonia de la corona, algo que sirvió para mantener los lazos y alguna que otra base [no sólo militar, también como repetidora de la BBC que, hace años empleó la radio chipriota para sus programas en Onda Corta hacia el Reino Unido].
La minoría turca se hizo fuerte en el nordeste; desde 1974, está estacionado el ejército turco, aunque el status no es reconocido por las Naciones Unidas que la consideran indivisible. La isla vive anclada en dos mundos, dándose la espalda en la misma capital: Nicosia. Durante los tres siglos de ocupación turca (1571-1878) fue LÁRNACA [Tuzla] la ciudad que concentró el comercio y los cuerpos diplomáticos, una época en la que el correo era escaso y se entregaba a título graciable a los capitanes de los barcos que la transportaban hasta los puertos en los que tenían previsto lanzar anclas.
La primera oficina del entonces imperio otomano se abrió en Nicosia [Lefkosa] en 1871, ese mismo año se inauguraba la primera ruta postal chipriota entre Lárnaca y Nicosia, caminos que venían utilizándose desde la más remota antigüedad; fueron evolucionando, pasaron a transportarse por carros tirados por mulas, luego caballos [los sellos todavía estaban por llegar, los primeros, en 1890 fueron los británicos sobrecargados, con la independencia se imprimirían en tres idiomas y hasta hoy].
Ambas puntos o estafetas operaban bajo el derecho otomano dominante en ese momento, la jurisdicción recaía en la Administración Central del Correo en Damasco. La ruta estaba asegurada mediante un contrato con el señor M. Taillard que, con sus carruajes, llevaba y traía el correo, cual corsario, en esa ruta [Lárnaca tiene hoy el Aeropuerto Internacional] se embarcaba en los navíos que hacían escala; el correo seguía su camino a pesar de los pesares, siempre en movimiento.

A finales del XIX tenía más rapidez que en el XXI ya que, especialmente los certificados, iban siendo respaldados allá por donde circulaban; incluso el último cuarto del siglo XX, llegué a recibirlos en apenas cinco días desde varios países de ultramar y, gracias a esos matasellos; hoy en muchos casos carece de marcas de su paso por el correo y, como mucho, el encriptado fosforescente que en en gran cantidad de casos no nos dice nada, salvo si aparece el código numérico que te permite ver en qué CTA ha sido tratada. Ahora mismo tengo ante mi una carta del CPM AEROPUERTO DE MÉXICO DF matasellada el 28.05.1977 y el 31.05.1977 era respaldada con el de rodillo de MADRID URGENTES que lleva la leyenda informativa de Para Bilbao, Madrid, Barcelona y Valencia ponga el número del distrito postal. Menos mal que íbamos a avanzar en nuestras prestaciones y servicio al ciudadano; hoy cartas del Reino Unido están siendo entregadas con hasta dos meses de retraso; las privadas reparten una vez al trimestre -al menos en mi zona- y CORREOS, a veces, nos deja sin reparto durante un mes. ¡Chapeau por la UE-Bruselas!
La ruta Nicosia-Lárnaca se cubría con un carro arrastrado por mulas, y a pesar de los accidentados caminos, se hacía en ocho horas, realizando varias paradas en las denominadas “postas o tambos” para cambio de animales y comida. El siguiente vehículo fue un “peculiar ómnibus” de tracción animal: un 25% de tiempo menos que con el de mulas. Generalmente eran tres yuntas de caballos y los animales se cambiaban en la ruta dos veces. Ese servicio estuvo en funcionamiento hasta que cayó el otrora poderoso Imperio Otomano en 1878, entonces sería asumido por otro sistema imperial: el británico British Post Office [actual Royal Mail].
Veleros y barcos de vapor enlazaban con los puertos del Mediterráneo Oriental y, para otras relaciones postales, estaban los agentes austriacos de la Lloyd que operaban entre los puertos de Trieste, Estambul, Rodas, Lárnaca y Beirut utilizando los vapores de la P & O [Peninsular and Oriental] aún hoy siguen en el negocio marítimo que iniciaron en 1837, aunque el gobierno británico la vendió a DP World [una multinacional de los Emiratos]. Simultáneamente operó otra compañía que realizaba transporte de correspondencia hacia otros destinos, era la Captain Bell’s Asia Menor, ésta operaba desde Izmir [Esmirna] y visitaba regularmente la mayoría de puertos del Levante Oriental, entre ellos el de Lárnaca.
Y los sellos otomanos desaparecían de la isla, pero no lo que vendría a suceder cuando el 16 de agosto de 1960 surgen los enfrentamientos entre las dos comunidades insulares; se rompía la convivencia en una de las tierras con más historia del Mediterráneo Oriental. La partida de póker quedaba lista para su juego y la división sería vigilada por los Cascos Azules de la ONU que, desde entonces, llevan medio siglo estacionados para vigilar la particularidad de esa región insular donde se enfrentan no sólo dos sistemas culturales, sino filosóficos y políticos: dos formas de entender el mundo en donde la religión no está exenta de la cruda realidad y donde durante milenios el ser humano fue dejando su impronta. En un contencioso entre vecinos que siempre están listos para la bronca como si con eso fueran más felices y los días más hermosos.

En esas circunstancias se iniciaba otro capítulo de la historia postal que, salvando las distancias, vendría a continuar la otomana del XIX cuando la totalidad del territorio estaba bajo su control. Para asegurarse las comunicaciones, la libertad de expresión y comunicarse con todo el orbe sin restricciones nacía la Administración de Correos de la RTCN el 6 de enero de 1964, ese día se utilizaba un matasellos que es una página de la historia: el de la creciente luna que canceló los sellos que daban el pistoletazo de salida a una nueva realidad postal en una tierra que no tiene reconocimiento como estado [sólo Ankara reconoce a la República Turca de Chipre del Norte] y cuyo correo se despacha a través del puerto de Mersin.
El servicio fue el primer paso para el autogobierno o si lo prefieren un acto de reafirmación de la nueva realidad tras la crisis política: ya saben el arzobispo Makarios y la Enosis. Los sellos propios llegarían en 1974 cuando el Ejército Turco invadía la isla y hasta hoy. Se produce la proclamación de la RTCN en 1983 sobre un territorio que cubre el 40% de la isla.
El 6 de marzo de 2024 se lanzó el ejemplar conmemorativo del 60 aniversario del Correo en Chipre del Norte, se trataba de un facial de 30,50 liras turcas en formato horizontal que muestra el histórico edificio del correo y, sobre él, los materiales simbólicos correspondientes: paloma de la paz, la banderola con la leyenda del correo, el número 60, las banderas de Turquía y Chipre del Norte, el rectángulo del correo en el que va el mapa de la isla, etc.
El diseño de Görel Korol Sönmezer, se imprimieron en hojita bloque de cuatro efectos en la Imprenta Estatal de Lefkosa; estuvieron en venta durante un año en todas las oficinas de la red turco chipriota, tirada de 20.000 ejemplares de los que 1.500 se emplearon para confeccionar el sobre de primer día que comercializa el servicio postal.





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