El ayuntamiento de Pinos Puente rinde homenaje a Álvaro de Bazán, el primer Marqués de Santa Cruz, destacando su extraordinario legado militar y su profunda vinculación con la región de Granada. Lo ha hecho a través de la magistral conferencia de José Antonio García López, el pasado lunes, 1 de junio, impartida en la sala de conferencias Fernando de los Ríos del Edificio Alambique y cuyo texto íntegro reproducimos a continuación y completada con la exposición ‘D. Álvaro de Bazán y Lepanto: Más allá de Cervantes’ en la Sala de Exposiciones Pintor Fernández Barba, ubicada en el mencionado edificio, organizada por la comisión V Centenario Álvaro de Bazán, con el patrocinio de Fundación Unicaja y la colaboración de la Diputación de Granada y el Ayuntamiento de Pinos Puente (hasta el 15 de junio).
En estos actos se pone de manifiesto su impresionante hoja de servicios navales, sus residencias monumentales y la extensa administración de tierras que su linaje mantuvo en la Vega granadina. A través de mapas antiguos, recortes de prensa y archivos históricos, se explora la evolución geográfica de localidades como Valderrubio, antiguamente conocida como Asquerosa, y el impacto de desastres naturales en la zona. El conjunto de fuentes también anuncia las actividades conmemorativas del quinto centenario de su nacimiento, reafirmando su estatus como una figura histórica fundamental para la Armada Española. Así mismo se pone de manfiesto la pervivencia de su memoria mediante estatuas, placas y patrocinios institucionales que celebran su compromiso con la corona.

‘Álvaro de Bazán, Señor de la Vega de Granada (Alitaje, Asquerosa y Daragedid)’
Por José A. García López
Como acaba de decir el alcalde de Pinos Puente, Iván Fernández Rey, este año se celebra el 500 aniversario del nacimiento de Álvaro de Bazán (1526-1588). Para mí es un gran honor y a la vez una enorme responsabilidad que la Asociación «500 Aniversario Álvaro de Bazán» haya incluido esta conferencia entre los actos conmemorativos que a nivel nacional se están llevando a cabo este año; si además el acto se celebra en Pinos Puente, el honor y la responsabilidad es doble. Por consiguiente, mi gratitud a la Asociación «500 Aniversario» y a la concejalía de Educación, Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Pinos Puente. Gracias las autoridades presentes y al público por su asistencia.

Hablar de Álvaro de Bazán es una empresa compleja por encontrarnos ante una personalidad desbordante. Como ustedes saben Álvaro de Bazán y Guzmán nació en Granada en 1526, fue primer marqués de Santa Cruz, comendador mayor de la Orden de Santiago, con sólo dos años de edad, capitán general del Mar Océano, con tan solo veinte y siete años, héroe de Lepanto y armador de la Armada Invencible para conquistar Inglaterra. El único marino que no perdió ninguna batalla. Libró 22 batallas, de las que salió invicto en cada una de ellas. La batalla de Trafalgar la estuvo preparando, pero murió en 1588, tres meses antes, de tifus, en Lisboa, y se perdió.
La batalla más significativa, la de Lepanto, librada el 7 de octubre de 1571, la ganó la Santa Liga (Monarquía Hispánica, los Estados Pontificios, la República Serenísima de Venecia y otros estados occidentales) frente a una temible flota turca en aquella «una de las mayores batallas combatidas sobre las olas, la más alta ocasión que vieron los siglos», en palabras de Miguel de Cervantes, gracias a la intervención de Álvaro de Bazán en su galera «La Loba» construida, posiblemente, con madera procedente de los árboles talados del Soto de Roma. No hay que olvidar a otro granadino Lope de Figueroa que junto a Juan de Austria son los tres dirigentes responsables de la victoria, cuya importancia reside no sólo en lo que se ganó sino en lo que se impidió que hiciera el contrario.

Álvaro de Bazán fue el hombre clave en la victoria de Lepanto; sus órdenes salvaron la situación de la Liga Santa en tres momentos críticos y actuó en cada momento de la forma correcta, maximizando los pocos recursos que tenía. «El mejor de los nuestros» se titula una exposición sobre nuestro marino inaugurada recientemente en Almería. Se dice que si no se hubiese ganado la batalla de Lepanto no existiría la plaza de San Pedro en Roma, Europa no sería lo que hoy es, y probablemente nosotros no estaríamos aquí. Destacan sus biógrafos la capacidad que tenía para tomar rápidamente decisiones comprometidas; y el cuidado y protección que dedicaba a los soldados.
Cervantes, que perdió una mano en dicha batalla, escribió en el capítulo XXXIX del Quijote: «En este viaje se tomó la galera que se llamaba la Presa, de quien era capitán un hijo de aquel famoso corsario Barbarroja. Tomóla la capitana de Nápoles, llamada la Loba, regida por aquel rayo de la guerra, por el padre de los soldados, por aquel venturoso y jamás vencido capitán don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz».

Ante estas palabras, Lope de Vega no podía quedar impasible y en el pedestal que soporta la estatua de Álvaro de Bazán que hay frente al Palacio del Marqués de Santa Cruz en Viso del Marqués (Ciudad Real) puede leerse:
El fiero Turco en Lepanto,
en la Tercera el Francés,
y en todo el mar el Inglés,
tuvieron de verme espanto.
Rey servido y patria honrada
dirán mejor quién he sido
por la cruz de mi apellido
y con la cruz de mi espada.
Los restos mortales de Álvaro de Bazán descansan en el altar mayor de la capilla que existe en el Palacio del Marqués de Santa Cruz. Sirvió a Carlos V y pronto se convertiría en uno de los almirantes más importantes de la Armada de Felipe II. En la lápida que presidía el enterramiento primitivo de Álvaro de Bazán en la iglesia parroquial de Santa María del Viso puede leerse: «peleó como caballero, escribió como docto, vivió como héroe y murió como santo».

Un memorial de los servicios de la casa de los marqueses de Santa Cruz del siglo XVII, redactado por su nieta, María Eugenia de Bazán y Manrique de Lara, IV marquesa de Santa Cruz, resumió así sus servicios:
-Rindió ocho islas, dos ciudades, veinte y cinco villas y treinta y seis castillos fuertes.
-Venció ocho capitanes generales, dos maestres de campo generales, 4.753 soldados y marineros de Francia, 780 ingleses y rebeldes portugueses.
-Capturó 6.460 esclavos, 1.605 turcos y 2.138 moros.
-Dio libertad a 1.574 cristianos que estaban cautivos.
-Rindió cuarenta y cuatro galeras reales, veinte y una galeotas, veinte y siete bergantines, noventa y nueve navíos de alto bordo y galeones, una galeaza; y
-Ganó en todas las ocasiones 1.814 piezas de artillería.
Sin embargo, a pesar de esta hoja de servicios, que le bastaría para entrar con laureles en el panteón de los más grandes marinos, su grandeza reside en su manera revolucionaria de entender la guerra naval en el siglo XVI. Fue él quien desarrolló el galeón, que dio a la Monarquía Hispánica la superioridad marítima cerca de dos siglos, y quien tanto influyó en la doctrina anfibia española, que permitió anexionar Portugal y las islas Terceras. Don Álvaro innovó también en la táctica de galeras para conseguir expulsar a las poderosas armadas del sultán del Mediterráneo occidental, el Imperio Otomano.
La unidad fue su mayor fuerza. Fue un estratega. Innovó la doctrina naval que España usaría durante generaciones. Domesticó el mar. Constructor de Europa como derecho frente a la fuerza. Hombre de valores: caballero, leal al rey, honesto, visionario, disciplinado, etc. en definitiva, como diría Antonio Gala, todo un señor en el sentido más amplio de la palabra. Hoy día es un punto de referencia para la juventud, los militares y los políticos.

En los desafíos marítimos contemporáneos, afirma el que fuera director del periódico granadino Ideal Eduardo Peralta de Ana, se ha puesto en valor la vigencia de los principios estratégicos y operativos que representó Álvaro de Bazán. Cinco siglos después el legado de Álvaro de Bazán continúa plenamente vigente como ejemplo de excelencia, liderazgo y vocación de servicio a España, valores que siguen representando hoy el Ejército y especialmente la Armada Española.
Si Álvaro de Bazán hubiese sido un marino inglés o americano no sabemos cuántas estatuas, monumentos, películas o series de televisión le hubieran dedicado. Algunas ciudades españolas tienen calles con su nombre: Granada, Guadix, Alcalá de Henares, Boadilla del Monte (Madrid), Campo de Criptana (Ciudad Real), Getafe, Madrid, Málaga, Melilla, Palma de Mallorca, Sevilla, Valencia, Zaragoza, etc. En Madrid hay una estatua en la plaza de la Villa. La Armada Española le dedicó otra estatura en Viso del Marqués; y también en la Escuela Naval de Marín. Ha dado su nombre a varios buques de la Armada y a un astillero en Galicia. En su memoria hay una placa en el Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando (Cádiz). Granada le dedicará una estatua en el mes de octubre.
Merece más atención de la que se le ha dado. Granada conoce sus méritos más bien poco. Granada no ha sido generosa con Álvaro de Bazán. Bien es cierto que hay una calle con su nombre y un medallón con placa, más o menos donde estuvo el palacio de los Bazán, actualmente una entidad bancaria. Granada tiene un problema con los personajes ilustres y es que hay un personaje, García Lorca, que lo eclipsa todo, con razón, con argumentos, con motivos y a veces se olvida de que también hay otros personajes ilustres.
El apellido Bazán tomó el nombre del valle navarro de Batzán. Álvaro de Bazán nació en la zona que hoy es Plaza Isabel la Católica; sus abuelos conformaron una extensa propiedad, con casa solariega, iglesia, convento, huertas y tiendas en el corazón de la ciudad. Incluso los restos de buena parte de la familia es probable que reposen todavía bajo esta plaza. Gabriel Pozo Felguera, en 2019, hizo un trabajo de investigación en el que indagó en las haciendas de los Bazán en la capital granadina, limitándose a indicar que tenía posesiones en Pinos Puente y en Asquerosa.
La rama de los almirantes Bazán desplazó su casa principal a El Viso (Ciudad Real) a partir de 1539. Una rama familiar siguió ligada a Granada hasta mediados del siglo XIX y no por las propiedades urbanas en Ganada capital sino por las propiedades rústicas en la Vega de Granada que mantuvieron hasta 1823 cuando fueron vendidas las últimas fincas a D. José Vasco y Pascual y la Marquesa de Villalegre por 950.639 reales y 32 maravedís.

Parece ser que, ahora, con motivo del V Centenario de su nacimiento se quiere hacer justicia y reconocer la figura de Álvaro de Bazán. Por ello, el pasado 8 de enero se presentó en el Ayuntamiento de Granada el programa de actos organizados por la Asociación «500 Aniversario Álvaro de Bazán» e instituciones colaboradoras (Junta de Andalucía, Diputación de Granada, Ayuntamiento de Granada y de Motril, Universidad de Granada, Puerto de Motril, etc.). El objetivo, según se dijo, era poner en valor la figura del gran marino visionario, el marino más laureado de España, su legado histórico y su vigencia como referente de servicio, liderazgo y excelencia. Aparte de destacar las virtudes en las que brilló como marino, táctico, estratega, invicto, diplomático, etc., se recordó la relación y posesiones de su familia en Granada capital y los Señoríos que les dieron los Reyes Católicos de Fonelas, Gorafe, Guadix, Fiñana o Vélez de Benaudalla.
La Asociación «500 Aniversario» es una entidad sin ánimo de lucro, nacida en Granada en 2025 con el respaldo de la Armada y de la Archicofradía del Rosario. La participación de esta archicofradía es debido a que Álvaro de Bazán llevó a la batalla de Lepanto la imagen de la Virgen en su galera «La Loba». Se encuentra en el Camarín de la Virgen del Rosario en el Cobertizo de Santo Domingo, joya del barroco granadino, comparable o superior a la Basílica de San Juan de Dios o a la Sacristía del Monasterio de la Cartuja. Puede observarse un lienzo con detalles de la batalla de Lepanto del pintor granadino Domingo Echevarría, Chavarito, de 1733, que actualmente está siendo restaurado por el Fondo Mundial de Monumentos. Granada tiene un problema con sus monumentos más emblemáticos y es que hay un monumento, La Alhambra, que lo eclipsa todo, con razón, con argumentos, con motivos y a veces se olvida de que también hay otros monumentos importantes como el Camarín de la Virgen del Rosario.
Sin embargo, ninguna referencia se hizo en la presentación de los actos organizados, quizá por poco conocidas o por ignorancia, a las posesiones de la familia de Álvaro de Bazán en la Vega de Granada, en concreto en Pinos Puente, Alitaje, Daragedid y Asquerosa, en su antigua ubicación, hoy Valderrubio. Entre las numerosas autoridades no se encontraban los alcaldes de Pinos Puente y Valderrubio. Como reacción y con la información que tenía, al respecto, publiqué un artículo en el periódico Ideal, el 11 de marzo de 2026, primer artículo sobre Álvaro de Bazán publicado en Ideal en el año 2026 y con el buen gusto por parte de Ideal de incluir por primera vez una foto de la escultura que se inaugurará de don Álvaro de Bazán el próximo mes de octubre.

A raíz de este artículo la «Asociación 500 Aniversario Álvaro de Bazán» me invitó a dar esta conferencia, a cambio de la cual yo les sugerí traer a Pinos Puente la exposición D. Álvaro de Bazán y Lepanto: más allá de Cervantes, que después inauguraremos.
En 2016, hace diez años, en el Archivo Municipal de Granada, tuve la suerte de localizar diversos legajos que nos informan de la relación de Álvaro de Bazán y su familia con la Vega de Granada. Entre ellos figura un legajo inédito con 259 páginas, del año 1780 relativo a un pleito mantenido entre el marqués de Santa Cruz y el almirante de Aragón, conde de Sástago y el marqués de los Trujillos sobre la utilización del agua que la acequia Gorda tomaba de los ríos Velillos y Cubillas.
La familia Bazán mantuvo numerosos pleitos en la Vega de Granada dada la extensión de sus posesiones, desde Alitaje, en Pinos Puente, hasta Daragoleja, cerca de Láchar, dieciséis mil marjales de tierra, y el dilatado tiempo que las poseyeron, desde antes de la conquista de Granada hasta principios de siglo XIX. Los pleitos que mantenían los Bazán hacían referencia al mantenimiento de la presa construida por Álvaro de Bazán en la junta de los ríos Cubillas y Velillos, de la que partía la acequia Gorda que llegaba hasta el actual Valderrubio, utilización del agua de la acequia gorda, limpieza de la acequia, etc.
En este pleito de 1780 tuvieron que demostrar los descendientes de Álvaro de Bazán que eran propietarios de una serie de fincas. Para ello utilizaron las escrituras que, para idéntico fin, utilizó el padre del primer marqués de Santa Cruz, en 1536, en otro pleito que tuvo con la Monarquía Española de Carlos V.
El legajo incluye veintidós documentos firmados entre 1457 y 1551, con ochenta escrituras inéditas. De las ochenta, sesenta y cinco están escritas en árabe romanceado datadas entre 1457 y 1492, las cuales fueron traducidas para que sirvieran como prueba en el pleito acontecido en 1526.
La traducción fue llevada a cabo entre 1508-1509 por el romanceador Mizer Bernaldino Xarafí, nombrado escribano del número de Granada en 1500, y demostraba las propiedades de Álvaro de Bazán en la Vega de Granada, y en particular de los cortijos de Asquerosa, traducción de Ascorosa, en su primitiva localización, hoy Valderrubio, y Daragedid, casería o cortijo, que según el propio documento significa «casa nueva» y no tiene por qué ser el nombre de la actual localidad de Casa Nueva. En 1504 la cortijada de Asquerosa tenía 18 habitantes, y la parroquia de Asquerosa, 72.
Los arabistas y medievalistas destacan la importancia que posee la documentación árabe y árabe romanceada para el estudio del reino nazarí de Granada, ya que en la actualidad disponemos de una cantidad ínfima de documentos árabes de archivo de al-Andalus que nos informen sobre transacciones, como herencias, dotes, compraventas, fundación de habices, contratos de arrendamiento, etc. o sobre la extensión de las propiedades, los cultivos o las formas de explotación. Esta exigüidad es debida a dos razones fundamentales: la destrucción voluntaria de esta documentación tras la conquista y la oralidad en los procesos judiciales.
Carlos V llegó a la ciudad de Granada de luna de miel el 4 de junio de 1526 y vivió en ella hasta el 10 de diciembre. Además de las cercanías de la Alhambra el lugar de caza del emperador durante su estancia en Granada fue el Soto de Roma, propiedad real a donde el emperador podía retirarse en compañía de sus más íntimos, gente de su confianza, a degustar y disfrutar de ese ejerció. Tanto le atrajo el Soto de Roma que decidió ampliar sus límites incautando bienes a Álvaro de Bazán.

Mandó construir el Palacio de Carlos V de Pedro Machuca, junto a la Alhambra, y expidió Real Cédula por la que se creaba la Universidad de Granada. El 14 de julio de 1531, la cancillería del papa Clemente VII expidió la Bula de fundación de la Universidad de Granada. Salió el emperador de Granada el mediodía del 10 de diciembre de 1526 tras haber almorzado por última vez en la ciudad. La primera etapa fue de Granada a Pinos Puente, donde descansó la noche del 10 de diciembre, continuando por Alcalá la Real y Martos hasta Jaén. Una visita programada para unos días se prolongó por más de seis meses. Felipe II se engendró en la luna de miel.
El Soto de Roma ofrecía una variedad y cantidad extraordinaria de especies cinegéticas que atrajeron a cuantos lo conocieron. En el Soto de Roma se cazaban puercos jabalís, venados, ciervos, liebres, conejos, faisanes, perdices, garzas, lavancos (somormujos), pavos reales y otras aves. Las técnicas de caza usadas eran redes, lazos, cuerdas, ballestas, galgos, hurones, perros, halcones, etc. Ya había atraído el Soto de Roma a los caballeros que acompañaron a los Reyes Católicos en la Toma de Granada que los llevó a una cacería desmedida que obligó a que el rey Fernando aprobara una carta en 1499 prohibiendo la caza de esas especies y las técnicas indicadas en los sotos de Granada.
Era preciso demostrar la propiedad en el pleito iniciado en 1526 por el padre del primer marqués don Álvaro de Bazán y Solís, el Joven, por la incautación que había hecho la corona castellana por orden de Carlos I de España de esas zonas aledañas al Real Soto de Roma, coto privado de los Reyes de España, que había ensanchado sus límites y que le pertenecían, a pesar de ser un fiel servidor del emperador Carlos I de España.
Pedía el demandante la devolución de sus propiedades o bien la compra por la corona. Ascendían estas propiedades a cuatro mil quinientos marjales, de tierra rasa y calma, soto nuevo y viejo, monte espeso y nuevo, manantiales, juncales y carrizales, en su mayoría de tierras sin labrar.
Los heredamientos y cortijos de Asquerosa y de Daragedid, estaban junto el uno con el otro, se deslindaban por una parte con tierras de Ánsola que eran del duque de Sesa, con tierras de Zujaira, que eran de Rodrigo de Baldivia, veinticuatro de Granada, con tierras de Daymuz que era de Elvira Carrillo y su marido Bernardino de Mendoza, y por otra parte el Soto de Roma, lindan estos cortijos con la Madre Vieja del Rio Genil y con la alquería de Belaumin, que era del duque de Sesa. Era todo ello realengo y algunos reyes Moros las vendieron con cargo de cierto tributo a los dichos particulares que las poseían, y el Rey Moro Abulhacin, alrededor de 1475, acabó de vender lo que de ellas quedaba.
El abuelo del primer marqués de Santa Cruz, Álvaro de Bazán y Quiñones, el Viejo, participó en la Guerra de Granada y en recompensa recibió algunas fincas en la Vega de Granada, como Asquerosa y Alitaje, de los Reyes Católicos con quienes mantuvo, junto a su esposa María Manuel de Solís, dama de la reina de Castilla, una relación directa y personal. Asquerosa había pertenecido con anterioridad al rey Boabdil. Antes de la conquista realizó una serie de compras a propietarios musulmanes en la capital y en la Vega de Granada, en los lugares de Asquerosa, donde el rey tenía un alcázar, y Daragedid, que era Casa Real.
A partir de la pérdida de Alhama de Granada, el 28 de febrero de 1482, algunos musulmanes empezaron a vender fincas y algunos castellanos a comprarlas. Las posesiones se incrementaron por compras conforme pasaban a los sucesivos herederos, documentándose posesiones de los Bazán en la Vega de Granada hasta mediados del siglo XIX.
El padre, Álvaro de Bazán y Solís, el Joven, casó con Ana de Guzmán, era marino y capitán de galeras. El primer marqués de Santa Cruz casó en 1550 con Juana de Bazán y Zúñiga Avellaneda y en 1558 con María Manuel de Solís y Benavides, sobrina suya y 25 años más joven que él.
El pleito acabó en 1556, treinta años después de haberse iniciado. El Licenciado Briceño mostró una inquina personal contra Álvaro de Bazán, padre, que murió un año antes. Se reconocieron como propiedades de Álvaro de Bazán las alquerías de Asquerosa, Daragedid y Alitaje, en el partido municipal de Pinos Puente que alcanzaban una extensión de 16.000 marjales. El proceso generó gran cantidad de documentación que se encuentra repartida por diversos archivos (Archivo Municipal de Granada, Archivo Histórico Nacional, Archivo Histórico de la Nobleza, etc.).
En el documento citado se encuentran declaraciones de herederos, de propietarios, linderos, trueques, permutas y compraventas realizadas por musulmanes antes de 1492. A partir de este año las transacciones corresponden a Pedro de Villalta, representante de Álvaro de Bazán. Las compras se realizan a infantas como Axa, Nasmacoa y Olmafatta hijas del rey Abulcazín Alid, lo que indica la procedencia real de algunas propiedades; cadíes, como Avenzay Almideny; alcaides, como Albucazín y Alajafán, y caballeros, como Aboabdily, cargos públicos que no pagan nada por la transacción con la que el emir satisface alguna deuda con ellos derivada de su salario o de algún servicio extraordinario.
Además de señalar la calidad de los terrenos como de regadío, de secano o «de pan llevar», con su extensión y precio, es interesante la indicación de los linderos de las fincas donde aparecen los nombres de otras fincas, caminos, sotos, ríos o acequias, como cortijo de Veecar, Alitaje, alquería de Daudón, haza de la Fuente, Cabo la Casa, río Genil, de Pinos y de Asquerosa, Almocatea, etc. La tierra estaba compuesta por tierra rasa y calma, soto nuevo y viejo, monte espeso y nuevo, manantiales, juncales y carrizales, en su mayoría de tierras sin labrar.
El análisis de la documentación nos permite reflexionar sobre tres áreas:
- Cauces de los ríos Genil, Cubillas y Velillos.
El río Genil cambió varias veces de cauce debido a las grandes avenidas y consecuentes inundaciones. Con anterioridad a 1500 el río Genil lindaba con las tierras de Asquerosa y Daragedid, próximo a Pinos Puente. Alrededor de 1500 una gran avenida cambió el cauce del río Genil y lo desplazó hacia el Sur, por mitad del Soto de Roma. Por esta razón se dice que Asquerosa y Daragedid lindaban con la Madre Vieja del río Genil. En 1827 otra gran crecida desvió su curso aún más hacia el Sur al cauce actual.
En el croquis de la Vega de Granada de 1714 del Archivo de la Corona de Aragón se puede observar cómo los ríos Cubillas y Velillos desembocan directamente en el río Genil y no lo hacen el uno sobre el otro como ocurre actualmente.
En el conocido esquema del Real Sitio del Soto de Roma, de 1752, existente en el Archivo General de Simancas se pueden localizar algunas de las posesiones como el cortijo viejo de Asquerosa, sotillo de Asquerosa, huerta de Arajalí, haza del marqués de Santa Cruz y por supuesto Pinos Puente, los cortijos de Ánsola, Alitaje, las huertas de Mocatea y Martinete y los ríos Cubillas y Velillos.

- Localización de la antigua Asquerosa
Tradicionalmente hemos creído que Asquerosa se encontraba en el actual pago de las Asquerosillas, a orilla del río Cubillas, próximo al actual Valderrubio. Hoy podemos decir que este pago, propiedad también del Álvaro de Bazán, era distinto a Asquerosa. En el expediente sobre la venta del cortijo de Asquerosa otorgada a favor de José Vasco y Pascual y la Marquesa de Villalegre, en 1823, localizado en el Archivo Histórico de la Nobleza, figura entre los trances pertenecientes al cortijo de Asquerosa el llamado trance de las Asquerosillas.
Razones topográficas permiten comprobar que las inundaciones no serían tan frecuentes por encontrarse en la orilla izquierda del río que está en alto.
Y documentalmente, en la escritura de transacción otorgada entre el Monasterio del Sr. S. Gerónimo de Granada y el Exmo. Sr. Marqués de Santa Cruz sobre el paso del agua por tierras del cortijo de Ánsola de dicho monasterio para el riego de las del de Asquerosa y Daraxedí pertenecientes a los mayorazgos de S. E., de fecha 19 de noviembre de 1624, ante el escribano Fernando de la Peña Palacios, encontrado en el Archivo Municipal de Granada, se localiza Asquerosa en la contraria ribera de la junta de los ríos Cubillas y Velillos:
En el monasterio de S. Jerónimo de Granada, tienen un cortijo llamado Ánsola que linda con el Soto de Roma, término del lugar de Pinos, en cuyos límites y tierras y lindes vienen a juntar los dos ríos que llaman de Velillos y Pinos, y en cuya contraria ribera está el cortijo y tierras que llaman de Asquerosa y Daraxedi que es de D. Álvaro Bazán, marqués de Santa Cruz.
Además, algunas referencias a las inundaciones del cortijo de Asquerosa en los libros del Archivo Parroquial de Valderrubio lo sitúan en las proximidades de los ríos Cubillas y Velillos (Libro 3 de Baptismos y entierros, desposorios y velaciones. 1658-1688):
En 10 de enero de 1740 años como a las doce de la noche se entraron los ríos de Genil, Cubillas y Velillos por este cortijo de Asquerosa y se inundaron todas las casas; y en el día 15 de dicho mes y año permaneciendo las aguas se llevaron los Sacramentos al cortijo de Zujaira siendo beneficiado D. Juan Palomino y cura D. Francisco Javier Redondo.
Y en dos de febrero de 1752 años sucedió lo dicho y siempre que trae el río mucha agua se entra en el lugarillo por estar a la margen de él, con que no es ningún milagro, y por esta razón en ese dicho año se mandó por el Rey hundir la Iglesia y hacerla en Asquerosa la nueva, sitio en las juntas de caminos a Íllora y Montefrío. Juan Tercero de Rojas, cura.

- Denominaciones de Asquerosa
Algunas denominaciones atribuidas a Asquerosa han sido: Esculetum, Asquruya, Escuraja o Esturaja, Axcolóchar o Axcoroxa, Ascorosa, Villa de Araxalí, Asquerosa, Bisquerosa y Acuerosa. Demasiadas denominaciones para una misma cortijada, fruto más que de la realidad, del capricho o deformación de alguna autoridad. En honor al rigor histórico y semántico hemos de quedarnos con los nombre de Esculetum, Asquruya, Ascorosa y Asquerosa.
En 1943 se le cambió el nombre por Valderrubio, según Orden de 2 de junio de 1943 por la que se dispone que el anejo de «Asquerosa», del Ayuntamiento de Pinos Puente, se denomine en lo sucesivo anejo de «Valderrubio». BOE n.º 172, de 21 de junio de 1943.
Así pues fue significativa la presencia de la familia Bazán en la Vega de Granada, en concreto en Valderrubio y Pinos Puente, en cuanto a posesiones y tiempo que las mantuvieron.






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