El IES Juan Pérez Creus de La Carolina (Jaén) ha llevado el aprendizaje más allá del aula gracias a una propuesta educativa basada en el Aprendizaje-Servicio, en la que el juego se convierte en una herramienta clave para el desarrollo infantil.
El alumnado de 2º curso del Ciclo Formativo de Grado Superior en Educación Infantil, dentro del módulo “El juego infantil y su metodología”, ha diseñado y puesto en práctica experiencias reales dirigidas a niños y niñas del municipio. Este módulo, perteneciente a la especialidad de Servicios a la Comunidad, aborda el juego no solo como una actividad lúdica, sino como un elemento esencial en el desarrollo integral de la infancia.
Bajo esta premisa, el alumnado trabaja para adquirir las competencias necesarias que les permitan diseñar entornos de juego seguros, inclusivos y educativos, capaces de favorecer tanto el aprendizaje como el disfrute.
Como parte de esta formación práctica, el alumnado ha desarrollado distintas intervenciones en centros educativos de la localidad. Una de ellas tuvo lugar en el CEIP Carlos III, donde, coincidiendo con las fechas navideñas, organizaron talleres, juegos y actividades creativas dirigidas al alumnado de Educación Infantil.

Disfrazados de elfos y elfas, prepararon materiales y rincones temáticos que transformaron el espacio escolar en un entorno mágico y participativo. Meses después, la iniciativa dio un paso más con la organización de una actividad de mayor envergadura: la creación de un circo educativo en el propio instituto. Para ello, se invitó al alumnado de cinco años de distintos centros de la localidad, como el CEIP Manuel Andújar, el CEIP Palacios Rubio o el CEIP Navas de Tolosa.
El alumnado del ciclo se encargó de todo el proceso: desde la elaboración de entradas hasta la visita a los colegios para invitar personalmente a los niños y niñas. Además, transformaron el pabellón deportivo del centro en un auténtico circo mediante el uso de materiales reciclados, creando un espacio atractivo, creativo y sostenible.

Durante la jornada, se organizaron diferentes zonas de juego —motricidad, juego heurístico, construcción, manualidades, estimulación sensorial o pintacaras— por las que el alumnado visitante iba rotando. La experiencia resultó todo un éxito, generando un ambiente de disfrute, participación y aprendizaje en el que los más pequeños pudieron explorar, jugar y compartir.
Este tipo de propuestas no solo enriquecen la formación del alumnado del ciclo, sino que también refuerzan su vocación profesional al permitirles enfrentarse a situaciones reales. Al mismo tiempo, ofrecen a la infancia del entorno experiencias lúdicas de calidad, promoviendo un ocio saludable y educativo.
Iniciativas como esta reflejan el valor del juego como herramienta pedagógica y evidencian cómo la formación profesional puede conectar con la realidad social, generando impacto en la comunidad y contribuyendo al desarrollo integral de los más pequeños.






Deja una respuesta