José A. Delgado: «Adolfo Suárez, animal político»

La vida siempre te da dos opciones: la cómoda y la difícil. Cuando dudes, elige siempre la difícil”: Adolfo Suárez. La opción más difícil (2026). Juan Francisco Fuentes. Sus amigos lo definieron como un hombre de acción, valiente, perseverante, con mucha confianza en sí mismo y con tendencia a la meditación.

En la tarde del sábado 3 de julio de 2026 se ha cumplido el cincuentenario del nombramiento de Adolfo Suárez González como presidente del Gobierno de España. “De acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica del Estado, a propuesta en terna del Consejo del Reino, vengo en designar Presidente del Gobierno a don Adolfo Suárez González”. Madrid a tres de julio de mil novecientos setenta y seis. Juan Carlos. El Presidente del Consejo del Reino, Torcuato Fernández-Miranda y Hevia: “Real Decreto 1561/1976, de 3 de julio”. La terna estaba formada por Adolfo Suárez González, Federico Silva Muñoz y Gregorio López Bravo. Suárez, un animal político, ejerció el cargo durante el período 1975-1981. Me ha extrañado una enormidad que este hecho haya pasado casi desapercibido en la prensa española a pesar de los logros que consiguió para nuestra nación, entre otros, liderar la transición pacífica de una dictadura a la democracia.

Estudió en el Colegio San Juan de la Cruz y en el Instituto de Enseñanza Media de Ávila con unas notas mediocres: hincar codos nunca fue su fuerte. Un día, a los compañeros que dudaban de él para ejercer el cargo de presidente, les dijo: “Vosotros sabéis más que yo, pero yo veo más lejos que vosotros”. Trabajó dando clases particulares, de mozo de estación, en el Negociado de Beneficencia del Ayuntamiento de Ávila e incluso hizo de extra en la película “Orgullo y Pasión” de Stanley Kramer. Fue procurador en Cortes por la provincia de Ávila, Gobernador Civil de Segovia, Jefe Provincial del Movimiento y Ministro-Secretario General del Movimiento. También ejerció como delegado gubernativo en Telefónica, como presidente de la empresa Nacional de Turismo y dirigió los programas de Prado del Rey con un sueldo de 21.000 pts. mensuales. De aquí pasó a la dirección de TVE el 7 de noviembre de 1969. La presidencia del ejecutivo la alcanzó a solicitud del rey Juan Carlos I, hecha de manera muy campechana: “Te quiero pedir un favor: quiero que aceptes la presidencia del Gobierno”. Por fin ha llegado, dijo él para sus adentros. Esta propuesta la estaba esperando desde hacía mucho tiempo pues estaba convencido de que se la merecía. Recordemos: muy seguro de sí mismo.

Adolfo Suárez y la Transición fueron una misma cosa. No se puede entender al político sin este momento transcendental de la Historia de España. Comenzó con la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 y finalizó el 28 de octubre de 1982 con la victoria del PSOE en las elecciones generales que sentaron en el Congreso a 202 diputados. Para este período se propuso cuatro tareas: desmontar el régimen franquista; un pacto social para resolver la crítica situación económica, materializado en los Pactos de la Moncloa; la elaboración de una Constitución y encauzar los nacionalismos. Todas las consiguió. Hay dos gestos suyos que ya han quedados grabados en la retina de los españoles. El primero, cuando se reclina en su escaño mirando al techo del hemiciclo con una expresión de satisfacción al oír a Torcuato Fernández-Miranda decir: “Queda aprobada la Ley para la Reforma Política”. Era el 18 de noviembre de 1976. El segundo gesto, la valentía mostrada al quedarse sentado en su escaño cuando el teniente coronel Tejero, pistola en mano, asaltó el Congreso. En un momento de esa larga e incierta madrugada, en la habitación donde secuestraron a los líderes de los partidos políticos, el golpista le puso su pistola en la cara y él le dijo: “Cuádrese”. Siempre tuvo presente en este siniestro golpe de Estado mantener la dignidad que correspondía a un presidente de Gobierno.

El 9 de abril de 1977, un sábado de Gloria, legalizó el PCE convencido de que sin este partido la democracia no sería creíble. Fue el periodista Alejo García quién con voz entrecortada dio la noticia en RNE: “Señoras y señores, fuentes autorizadas del Ministerio de la Gobernación han confirmado que el Partido Comunista (pausa) ha sido legalizado…, perdón, que el Partido Comunista ha quedado legalizado e inscrito en… (pausa). Hace unos momentos fuentes autorizadas… (pausa). Ya con total serenidad, y después de subir corriendo por unas escaleras muy largas, leemos la noticia. Pedimos perdón a nuestros oyentes”. Suárez consolidó su posición como Presidente del Gobierno al ganar las elecciones generales del 15 de junio de 1977 con UCD (Unión de Centro Democrático) partido que él fundó. Fueron las primeras elecciones democráticas desde los tiempos de la II República; concretamente desde febrero de 1936. Obtuvo el 34.44% de los votos sentando en el Congreso a 165 diputados.

En 1981 hizo frente a una moción de censura presentada por el PSOE y ese mismo año ganó por un escaso margen de votos una moción de confianza. Con una posición muy debilitada, presento su dimisión como Jefe de Gobierno el 29 de enero de dicho año. En 1996 le concedieron el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia “Por su ejemplar comportamiento político en la fundación de nuestra democracia, su irreprochable conducta personal y su contribución decisiva a una Constitución para todos los españoles elaborada desde el consenso”. En su discurso de recogida del premio dijo: “Creemos en los derechos humanos, en la libertad, en la justicia, en la solidaridad, en la democracia y en el Estado de Derecho. Quiero dejar claro que el éxito de la Transición fue de todos los españoles”. Asimismo le fue otorgado el collar de la Orden del Toisón de Oro que le entregó el monarca en su propio domicilio.

El 17 de mayo de 2014 ingresó en la Clínica Cemtro de Madrid para ser tratado de una afección respiratoria. Aunque el proceso respiratorio remitió, la doctora Isabel de la Azuela manifestó que “Ha sido la evolución natural del Alzheimer la que le ha llevado al desenlace final”: un portavoz de la familia comunicó su fallecimiento. Fue enterrado en el Claustro de la Catedral de Ávila donde también descansan los restos de su esposa recibiendo los honores de un funeral de Estado. En su epitafio puede leerse: “La concordia fue posible”.

[NOTA: Este artículo de José A. Delgado se ha publicado en laa ediciones impresas de IDEAL Almería, pág. 14; IDEAL Jaén, pág. 18 e IDEAL Granada, pág. 18, correspondientes al sábado, 18 de julio de 2026]

José A. Delgado

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