Romancero de personajes granadinos, LXXXV: Luis de Narváez (Granada, 1490 – 1552)

Luis de Narváez fue un músico
que armonizó con prestancia
el romance fronterizo
de la pérdida de Alhama,
aquél en el que el rey moro
abatido paseaba
desde la Puerta de Elvira
hasta la de Bibarrambla
para, desde el Zacatín,
irse en caballo a la Alhambra
donde un anciano alfaquí,
de barba crecida y cana,
con gran dolor presentía
la tragedia de Granada.

¡Ay de mi Alhama!

Este célebre romance,
junto al otro de Abenámar,
es de los más conocidos
de la épica castellana
y a menudo recitado
en poéticas veladas
porque nuestro Romancero
es reliquia venerada.

Los romances son poemas
de carácter narrativo
con el ritmo y la cadencia
de los versos octosílabos
que en nuestra Lengua Española
tiene rasgo distintivo
pues la mitad de la Historia
en los romances se ha escrito.

Luis de Narváez, el músico
de nascencia granadina
y familia castellana
fue un experto vihuelista
que en el siglo XVI
gozó de muy alta estima,
tanto en su tarea de intérprete
como en la compositiva
con motetes y canciones
para la polifonía.

La vihuela, un instrumento
parecido a la guitarra
y afinación de laúd
para la cuerda pulsada,
de dulce sonoridad,
a la vez denominada
como lira de Mercurio,
dios conductor de las almas,
que por el Renacimiento
alcanzó notoria fama
en la Corte y en palacios
de la nobleza más alta.

El vihuelista Narváez,
muy virtuoso al pulsarla,
fue famoso concertista
y persona tan nombrada
que hasta el emperador Carlos
a la Corte lo llamara,
donde el reputado artista
a todos entusiasmaba.

A Narváez lo nominaron
maestro de cantorcicos
en el palacio imperial
donde regía Carlos V
para instruir en la música
a Felipe, que era un niño,
de mayor, “el rey Prudente”,
tal cual fuera conocido.

Luis de Narváez compuso
para música vocal,
basándose en los romances
de tradición popular,
no sólo en los fronterizos
o épica tradicional
sino también en los líricos
muy gustosos al trovar.

Asimismo, en gregoriano,
que tanta solemnidad
nos transmite en las liturgias
con su ascético cantar,
pues sus salmodias se invisten
de la música al rezar.

Su obra más importante,
Seys libros para tañer
la vihuela
”, colección
donde nos da a conocer
los populares romances
primitivos del ayer
y villancicos antiguos
de diverso proceder.

La obra que se relata
Narváez se la dedicó
a Francisco de los Cobos,
el secretario en función
de quien fuera Carlos V,
poderoso emperador
cuando en las tierras hispanas
no se ponía nunca el sol
y el acaecer de la Historia
se escribía en español.

Juan José Gallego Tribaldos

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Comentarios

3 respuestas a «Romancero de personajes granadinos, LXXXV: Luis de Narváez (Granada, 1490 – 1552)»

  1. Precioso.

  2. Gracias Juan José.
    Hasta es posible que este hombre pasara por el castillo de la Calahorra para amenizar alguna velada de nuestro señor Don Rodrigo 🤔
    Un abrazo y feliz domingo

  3. María José Coín Gallego

    Gracias por rescatar a personajes cercanos o remotos, como en este caso, queridos, reconocidos, recordados, olvidados, ignorados o desconocidos que han hecho tanto bien y engrandecen y lustran a la simpar Granada…
    Muy interesante este acercamiento al autor de hoy.

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