Justino era feliz en la naturaleza

Justino Cebeira Fernández, un docente enamorado de la Naturaleza (I): Carácter polifacético

Dice Rousseau que “el ser humano es bueno por naturaleza y son las instituciones y la sociedad quienes lo corrompen”. Por ello, Justino siempre prefiere la naturaleza.

Justino Cebeira Fernández nació el 23 de diciembre de 1960 en el pueblo de los Navalmorales (Toledo), aunque se sentía un granadino más. Era un gran conocedor de nuestra ciudad y de la provincia.

Somos Miguel Ángel Delgado Noguera y Palma Chillón Garzón, amigos y compañeros de Justino. Miguel Ángel empezó la labor en Granada de montar la actual Facultad de Ciencias del Deporte (en aquellos momentos INEF) con el rol de Director en el año 1983, y ya coincidió con Justino al ser alumno de la primera promoción y posteriormente, profesor y compañero. Palma fue alumna de Justino en la asignatura de “táctica deportiva” en el año 1998 y luego compañera en la Facultad de Ciencias del Deporte y amiga compartiendo actividades en la naturaleza y culturales.

Tras su fallecimiento, nos han ido llegando distintos recuerdos sobre Justino de un gran número de personas y por diferentes vías, así que hemos decidido hacer una recopilación formal de estos y elaborar este pequeño homenaje en forma de letras sobre Justino como persona y profesional.

María Belén Feriche Fernández-Castanys. Decana de la Facultad del deporte de la UGR, en el día del Patrón José María Cagigal, dijo lo siguiente en el acto oficial:

“Querido Rector, Vicerrectores, Vicesecretario, Concejal, decanos, directores y demás autoridades, compañeros del centro, familiares, amigos y, en especial, estudiantes, quienes nos acompañan después de una corta pero intensa jornada deportiva. Es para mí un privilegio dirigirme a ustedes en este acto de celebración del Día del Patrón. Día que viene marcado por el reciente fallecimiento de nuestro compañero, Justino Cebeira a quien queremos tener presente a lo largo de esta jornada. Profesor del departamento de Educación Física y Deportiva desde hace más de 30 años, lamentablemente falleció el pasado domingo, dejando aún muchos planes pendientes de realizar. Justino… era Justino. De fuerte apego a la naturaleza, amante de la supervivencia, de la huerta, de la bici, del campo, de los remedios caseros, del senderismo…. de todo lo que significa tierra, campo, aire o agua. Era nuestro compañero, le queríamos tal y como era, con sus virtudes y sus rarezas… que algunas… sí que tenía, pero también lo extrañamos y notamos ese vacío que ha dejado. Es en estos momentos cuando echas la vista a atrás y tratas de recordar experiencias conjuntas o recuerdos significativos que has vivido con él. Ayer, al preparar estas palabras, me vinieron dos a la memoria. Quizás muchos no lo saben, pero Justino fue uno de los antorchistas voluntarios de Barcelona’92. Yo todavía era estudiante en esta misma Facultad; estamos poniendo un pie en la transición del INEF a Facultad, y en pleno alboroto de los JJOO del 92. Fue en el km 340 de la vieja nacional de la playa, cerca de Almuñecar, donde Justino tomó el relevo, como contaba él mismo en una entrevista del Granada Hoy con motivo de la inauguración de nuestra plaza del Olimpismo en 2017. Justino contaba que, en ese punto, viendo el mediterráneo, el mar de los Juegos Olímpicos, el mar de Grecia, decía “estoy viendo el mar que montó todo este tinglado de los Juegos». Esa antorcha se exhibe en la Biblioteca de la Facultad, compartiendo espacio con otra de los JJOO de Múnich’72. Colaborador muy activo con el MADOC, también fue durante casi 6 años el alma del senderismo urbano y periurbano del programa +50 del Secretariado de Campus Saludable de la UGR durante el mandato de Pilar Aranda. 10 rutas al año durante 6 años… mientras su salud se lo permitió; tiempo en el que llegó a crear escuela, contando con un grupo de incondicionales que le acompañaban en todas las salidas programadas. Cuando hablaban de la experiencia al regresar, decían, como dicen en Granada, que parecía que se “había tragado un viejo”. Y en realidad era mucho más que eso. Justino vivía y respiraba la cultura y la historia de Granada. Querido Justino, de corazón deseamos que estés en este momento en el sitio exacto en el que deseabas estar. Descansa en paz.”

Justino con la bandera olímpica. Expuesta en el acto del patrón José María Cagigal

Su compañero de promoción, José Luis Conde Caveda, escribe este texto en forma de poesía y además aporta varios recuerdos.

“POR LAS LEJANAS LLANURAS”

Por la lejana llanura

se vuelve a ver la figura

de un toledano pasar.

Y ahora ocioso y ya ligero,

desprendido de materia

ha emprendido su viaje

a un más Allá.

Lleva en su alforja el recuerdo

de los que fuimos Amigos,

de sus viajes e historias

con que alumbraba al pasar.

Vas cargado de canciones/de piezas, poemas y flores

y ese cachito de cielo

que por la noche estrellada de una Granada que amabas

siempre gustabas mirar.

Hazme un sitio en tu montura, caballero del honor.

Haznos a todos un sitio

cuando nos llegue el momento

y llevamos como siempre

a un metro de tu quimera

a esa escarpada hacia el valle

que tú soñaste mejor.

Estamos seguros Justino

que vas a encontrar ese río

y esa llanura de verdes

donde tumbarnos al Sol.

Haznos un sitio contigo, caballero del honor

haznos un sitio contigo para jugar a las tardes

encender nuestras hogueras

y nos sintamos mejor.

Busca ese espacio

Justino/que antes que caiga la noche

allí estarán tus Amigos

para brindar tu valor.

Por las lejanas montañas

se ha vuelto a ver tu figura

de regreso…a… Tu… Lugar….”

Está basada en la canción de Vencidos- Joan Manuel Serrat “Por la manchega llanura”

Justino con algunos compañeros de promoción

En su etapa de estudiante estuvo de educador en la escuela y residencia de Cogollos y venía al INEF en bici. Su compañero José Conde nos comenta que “siempre me contaba anécdotas sobre cómo capeaba situaciones con los estudiantes”, “por lo que me contaba, se hacía respetar para esa edad de maravilla.” Dejó un buen recuerdo como se recoge en un grupo de estudiantes de este centro.

Justino con los estudiantes de la residencia y colegio de Cogollos

Con motivo de la celebración del 50º aniversario del Instituto de Educación Secundaria Emilio Muñoz y de la Residencia Escolar Atalaya de Cogollos Vega (1968-2018) parecía oportuno aprovechar la ocasión para recoger en un libro los antecedentes que explican por qué en este pueblo de la provincia de Granada se construyó un Sanatorio Antituberculoso, que nunca se utilizó como tal y que acabó convertido en un Instituto de Bachillerato con Internado. También se relatan sus inicios, llenos de incertidumbres y vicisitudes, así como sus características y particularidades a lo largo de estos cincuenta años

Palma Chillón Garzón, catedrática de Universidad, que fue alumna y compañera de Justino nos relata:

“Justino ya no está con nosotros. Y cuesta entender que esa energía que le caracteriza pueda apagarse. Sobre Justino hay que hablar en presente, porque su recuerdo y anécdotas van a continuar e incluso van aumentando cada vez que comento con alguien su ausencia. Justino es un hombre con alta coherencia entre sus palabras y hechos, un inspirador por las muchas experiencias vividas y reflexionadas y contadas a su gente, y un gran enamorado de la cultura general, de la naturaleza y, sobre todo, de la música. Os invito a que sigamos recordándolo llegando a su lugar de trabajo -la Facultad de Ciencias del Deporte- o por las calles de Granada montado en su rústica bicicleta, con lento y seguro pedaleo y cargado con su compra o con materiales varios de la asignatura de actividades en la naturaleza para enseñar al alumnado. Yo soy Palma Chillón Garzón, amiga y compañera de trabajo de Justino y mi profesor cuando era estudiante. Me considero afortunada y enriquecida en la vida, por conocer y haber pasado tiempo con Justino. He disfrutado de sus charlas guiadas en la Alhambra donde asocia la táctica de guerra a la táctica de los deportes colectivos, he compartido con él varios espectáculos musicales desde ópera hasta el festival etno-sur que tanto le gusta ir, y la gran huella que me ha regalado ha sido el cicloturismo, sí, viajar en bicicleta. Él me hablaba que él hizo viaje de estudios en bicicleta por Europa y posteriormente, organizaba cada año en la Facultad un cicloturismo de 3-4 días y yo me ofrecía a ir de profesora acompañante cada año, en el que aprendí mucho. Ahora, mi mayor pasión es viajar en bicicleta y recorrer nuevos lugares (por Asia, África, América o España), al ritmo del pedaleo de la bicicleta. ¡Gracias siempre Justino!”

Ruta en bicicleta con Justino en el proyecto BiciConecta UGR, donde un grupo de 17 alumnos, profesores y PTGAS unieron las 3 sedes de UGR: Granada, Melilla y Ceuta, atravesando la costa de Marruecos

Leonardo Andrades es Gerente de Vive Aventura SL., y fue alumno y compañero de muchos viajes. Él comparte este texto:

“La vida a menuda es injusta. Justino habría disfrutado en su jubilación de conciertos de música clásica, óperas, etc. Fue mi profesor con la asignatura de Táctica y Estrategia en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte en Granada. Llegar en bicicleta cada día y jugar al ajedrez era característico en él. Hemos sido compañeros durante 8 jornadas diferentes en viajes de aventuras a Pirineos y Picos de Europa, con alumnos y dentro del plan de Apoyo a la Docencia. Hemos vivido muchas experiencias en la naturaleza, en lugares extraordinarios. Ha sido una gran persona. Educadora, humilde, con grandes valores y un gran corazón. Ayudar y hacer voluntariado formaba parte de su vida. Me ayudó mucho en la realización de campamentos y actividades de aventura con mi empresa. Para mí, ha sido más que un amigo y compañero. Era parte de la familia.

Ha visto crecer a mi hijo, ha estado muchas veces con mi familia, en mi casa. Era una persona rica en experiencia vital que ha hecho posible que las cosas sucedan a su alrededor. Conectando a personas vitaminas. Pocas veces le gané jugando al ajedrez. Lo importante era estar ahí y jugar. Me quedo con los buenos momentos vividos, con sus refranes y enseñanza. “Buenos portes y modales… abren puertas principales”.

Agradecido siempre. Gracias Justino. Te vamos a echar de menos. DEP.”

Actividades con Vive aventura

Leo organizó la experiencia de dormir en el aire en la que Justino participó e innovó.

La empresa Vive Aventura ofrece en Comares la posibilidad de pernoctar en una hamaca colgada de una vertiginosa tirolina. Para ello el profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte, Justino Cebeira contó con dos alumnos voluntarios (Miguel y Brais). Los tres pasaron la noche del 8 al 9 de junio en hamacas colgadas de la tirolina. Eso sí, con las pertinentes medidas de seguridad, por las que cada uno de ellos también estaban unidos al cable desde sus respectivos arneses. Era la primera vez que se practicaba el ‘highline’ en grupo en toda España.

Durmiendo en una hamaca

Daniel Zamudio, amigo suyo (y fue su alumno) nos cuenta una de las características de Justino:

“La sonrisa.

Justino era uno de esos profesores que dejan huella en tu vida, porque transmitía el amor a su campo del conocimiento, combinado por sus dotes para compartirlo, y cargado de anécdotas y un humanismo que le permitía aportar y así enriquecer su enseñanza desde otros ámbitos de la cultura. Frente a un conocimiento científico que había experimentado en las últimas décadas del siglo pasado y comienzos del presente un proceso de especialización severo, él era un revulsivo, la resistencia.

Recuerdo haber llegado como alumno 5 minutos tarde el primer día a su extinta asignatura «Táctica y Estrategia deportiva», justo cuando él se disponía a leer el poema de Mario Benedetti «Táctica y estrategia», allí de pie frente al todo el alumnado. Me dejó pasar, pero como peaje me pidió que lo leyera yo. Un poema de amor que define exquisitamente ambos conceptos. Lo más divertido fue que en mi adolescencia había sido uno de mis escritores favoritos, y terminé las ultimas frases de memoria… fue el comienzo de una duradera amistad.

Otro ejemplo son los momentos alrededor de la hoguera al final de la jornada de la ruta cicloturista o de supervivencia dentro de la asignatura «Actividades físico recreativas en el medio natural». Captaba la atención de todos los alumnos contando relatos, compartiendo el conocimiento del entorno, la fauna y la historia de las civilizaciones. Exactamente igual que cuando en los albores del conocimiento humano, nuestros más ancestrales sapiens sapiens compartían ese conocimiento radial que evolucionó a los teatros, foros, parlamentos, y aulas de en enseñanza.

Podría esbozar muchas otras anécdotas que lo definieran, pero en suma, podría resumir su autenticidad como persona, su honestidad y coherencia con su forma de sentir y pensar a través de esa sonrisa natural y llana que devenía en carcajada de manera natural, y que pareciera provenir de la inocencia del niño que nunca había dejado de ser, y que mantenía esa curiosidad y asombro por la inmensidad de la vida en todas sus acepciones, desde las notas musicales del Miserere de Alegri, pasando por una buena torrija y hasta las constelaciones del cielo estrellado que contemplábamos en el medio natural y que habían guiado a los marineros de la antigüedad clásica por el mare nostrum.”

De cicloturista

Daniel López Paz, que es Técnico Medio en el Centro de Actividades Deportivas dice: “Genio y figura de sabiduría de los que no se olvidan. Siempre lo recordaremos por su pasión, su vitalidad, su originalidad y esa sonrisa única”

José María, Cazorla García, participante en un curso de supervivencia comenta: “Soy cazador y montañero y recuerdo con cariño a Justino, un apasionado instructor de supervivencia que nos enseñó a conectar con la naturaleza y a superar desafíos. Su legado y sonrisa permanecerán con nosotros”

Miguel Rodríguez Rodríguez, montañero, amigo, de Justino recuerda que participó en cursos prácticos como “Supervivencia y bushcraft en un entorno natural: El Geoparque de Granada (IV ed.)” Las actividades SBED (Supervivencia-Bushcraft Educativa y Deportiva) de carácter práctico, que nos proporcionará una formación dirigida a la autosuficiencia y supervivencia en un medio natural, donde observaremos uno de los cielos de estrellas más impresionantes de la provincia dentro del Geoparque aprendiendo a orientarnos con ellas, adquiriremos diferentes técnicas para hacer refugios de fortuna, panificación, fuego con técnicas prehistóricas, obtener recursos vegetales para diferentes usos, construcción de cuerdas y bushcraft para obtener herramientas.

Miguel Rodríguez, coordinador de este curso de supervivencia, nos cuenta sobre Justino lo siguiente:

“Adiós mi fiel amigo, me quedo con el recuerdo ardiente de nuestros encuentros a la luz de la hoguera, perdidos en el bosque, mágicos fuegos que hablaban de historias, aventuras y acertijos en la noche. Siempre iluminando con tu eterna sonrisa buen ánimo y mejor hacer, buen viaje mi amigo supervicola, ser mágico donde los haya.

Por otro lado nos envía dos videos de sus mejores recuerdos con él, por si gustáis verlo en su auténtica salsa, era libre y salvaje como pocos.”

Grupo de supervivencia y bushcraft en un entorno natural

David Zúñiga Guía fue alumno de Justino, y ahora es guía de turismo activo en bicicleta en la compañía internacional Backroads. Relata su experiencia como alumno que marcó su futuro profesional: “Durante el proceso de selección del trabajo que tengo hoy en día, me preguntaron quién era la persona referente que me motivaba a elegir ese trabajo. En ese momento, estuve unos cinco minutos hablando de Justino.

Llevo ya cuatro años en este trabajo de turismo activo, en el que estoy constantemente viajando por el mundo, rodeado de naturaleza y, además, en bicicleta. No podía ser otra persona de la que hablara entonces que no fuera Justino. Para mí, ha sido un referente en cómo he cambiado en esta vida, acercándome cada vez más a la naturaleza.

Gracias a él, en 2016 hice mi primer viaje de cicloturismo, dormí por primera vez en una tienda de campaña y también en el refugio de la Cucaracha. Fue durante la asignatura de Actividad Física en el Medio Natural donde Justino me enseñó a amar la naturaleza, a respetarla y a recorrerla sobre una bicicleta.

Y no lo hacía de una forma teórica o abstracta; lo transmitía con su manera de hablar, con su pasión por los lugares y por las experiencias que estábamos viviendo. Daba igual de qué parte del mundo se hablara: si era naturaleza, siempre decía lo mismo… “¿esa zona? Esa zona es una MARAVILLA. ¿Esa ruta? Esa ruta es una MARAVILLA. ¿Esa vía ferrata? Esa vía ferrata es una MARAVILLA.”

Así que muchísimas gracias, Justino, por hacerme ver que la vida que tengo hoy es, en gran parte, gracias a ti… una MARAVILLA.”

Como aclaración, una vía ferrata es un recorrido de montaña equipado con elementos fijos que facilitan la progresión y aumentan la seguridad. Es una mezcla entre senderismo y escalada, pensada para que personas sin experiencia en escalada técnica puedan disfrutar de paredes, aristas y zonas verticales de forma más accesible.

Justino ha dejado un gran legado como docente en Actividades en el medio natural, su asignatura preferida en el INEF /Facultad del deporte. Una asignatura obligatoria que han disfrutado un alto número de estudiantes nacionales e internacionales, que han sido actividades en el medio natural (5º curso licenciatura) y actividades físico-recreativas en el medio natural (3º CURSO grado).

Grupos de alumnado de la asignatura: actividad en el Medio Natural. Promoción 1991–1996

Mariam A Nivalis Rodríguez Miranda, de la promoción 2009-2014, que fue la última de licenciatura, nos cuenta: “A las clases de Justino llegué muy perdida. Él despertó con su vocación esos sentimientos de bienestar y desafío que se pueden experimentar en la naturaleza. Por fin algo hizo clic dentro de mí y a día de hoy diría que mi amor por la naturaleza es gracias a él. Hasta entonces no sabía hacer una mochila: dónde guardar el saco, la esterilla, qué es lo más simple que hace falta para sobrevivir. Y terminamos disfrutando de puré de patatas hidrolizado que cocinábamos juntando los culillos de agua que nos quedaban en los botellines, en pleno verano. ¿Cómo podía haber vivido tantos años sin experimentar lo que era vivaquear bajo las estrellas? Escuchando las vacas y los sonidos del campo. Convivencia, supervivencia, historias, leyendas, cultura, deporte… Gracias por todo Justino, siempre contaré a todos las aventuras que me marcaron, todos tus alumnos cogemos tu relevo. DEP”

Los estudiantes yendo hacia la acampada de Sierra Huétor

Prosigue Mariam: “Recuerdo que fue el primer año que Justino empezó a retomar medio natural me quiere sonar. Me apunté a todo lo obligatorio y más (menos el puénting).

La salida más memorable fue el “cicloturismo por el Poniente Granadino”, también venía Palma con nosotros. Nos bañamos en las termas de Santa Fe y fueron como 4-5 días. También hicimos una acampada en la Sierra de Huétor (cerca de las Mimbres). Era mi primera vez durmiendo fuera y costó pegar ojo escuchando animalillos alrededor. También nos enseñó la Alhambra y nos cantaba ópera, contaba leyendas de fachadas de edificios…

Lo que no tengo la suerte es de haber ido con él de viaje a otro país, promociones de después si fueron.

La foto de los estudiantes es yendo hacia la acampada de Sierra Huétor, probablemente cerca de la vaquería de Califaquin. Y creo que todo fue en 2013 (4º curso de carrera)

Me enseñó el medio natural por primera vez y no lo he abandonado desde entonces, los deportes en la naturaleza son el oxígeno para seguir. Le estoy eternamente agradecida porque otro profesor con menos vocación no habría invertido tantas horas fuera de la jornada laboral”

“…Justino nos transmitió paz y sosiego…”, comenta Juan Rangel, alumno de la octava promoción. Alumnos de la novena promoción Pedro Almendral Lara, Iván López Fernández y José Luis Cano Vázquez, comentan: “Las asignaturas impartidas por Justino,… fueron impresionantes.” Y estas fueron, entre otras:

Prácticas de la asignatura conjunta de actividades en el medio natural (5º curso) y actividades físico-recreativas en el medio natural (3º curso). Curso académico 2012-2013, impartidas por el profesor Justino Cebeira Fernández y profesora Mar Cepero González.

Practicum de enseñanza. Participó en el Practicum en el centro de inserción social “Matilde Cantos Fernández” como profesores responsables: Jesús Medina Casuabón y Miguel A. Delgado Noguera (practicum Enseñanza); Justino Cebeira Fernández (actividades en la naturaleza). El practicum de enseñanza ofertan la actividad física con personas adultas y mayores en diferentes instituciones: Ofecum (oferta de mayores universitarios), centros de día, residencia de mayores, grupos especiales y en el centro penitenciario de Albolote. A esta oferta en este curso académico se pretende ampliar el practicum con personas en tercer grado en el Centro de Inserción Social “Matilde Cantos Fernández”

Como un gran amante de la naturaleza conocía varias ciencias de la naturaleza que explican cómo funciona el mundo físico, los seres vivos y los procesos ambientales. Estas disciplinas ayudan a interpretar lo que vemos en el campo, la montaña, los ríos o los bosques, y permiten disfrutar más profundamente de cada salida.

Son ciencias de la naturaleza esenciales para cualquier amante del medio natural, que Justino mostraba conocimiento y gran curiosidad, las siguientes:

1. Biología. La ciencia que estudia la vida que incluye:

Botánica: plantas, árboles, hongos, líquenes.

Zoología: animales, rastros, comportamiento.

Ecología: relaciones entre seres vivos y ecosistemas.

Microbiología: microorganismos que sostienen la vida en suelos, aguas y aire.

2. Geología, clave para entender montañas, rocas, cuevas y paisajes.

Formación de relieves.

Tipos de rocas y minerales.

Procesos como erosión, fallas, volcanismo.

3. Meteorología

Ayuda a interpretar el clima y prever condiciones en la naturaleza:

Nubes y tipos de tiempo.

Vientos, frentes, tormentas.

Microclimas de montaña o costa.

4. Hidrología

Estudia el agua en la naturaleza:

Ríos, arroyos, acuíferos.

Ciclo del agua.

Calidad y dinámica de ecosistemas acuáticos.

5. Ciencias ambientales

Relacionadas con la conservación.

Impacto humano.

Gestión de espacios naturales.

Biodiversidad y sostenibilidad.

6. Química ambiental

Para comprender:

Contaminación.

Procesos de descomposición.

Composición del suelo y del agua.

7. Cartografía y orientación

No es una ciencia natural en sí, pero es fundamental:

Lectura de mapas.

Uso de brújula y GPS.

Interpretación del terreno.

¿Qué le aportaba conocer estas ciencias?:

Entender mejor lo que ves en cada ruta.

Identificar especies, formaciones geológicas y señales del entorno.

Tomar decisiones más seguras en montaña y

Apreciar la naturaleza de forma más profunda y consciente.

Ha dejado un gran conocimiento, y una huella es el MOOC Sierra Nevada. Justino Cebeira Fernández, profesor de la Universidad de Granada, fue coordinador del Módulo 6 del curso:

“Disfrutar de la montaña: el deporte en Sierra Nevada”. Su aportación en el MOOC no fue un “texto personal” tipo artículo, sino contenido docente centrado en: las actividades deportivas en Sierra Nevada, cómo disfrutar la montaña (esquí, montañismo, etc.) y el uso del entorno natural desde el punto de vista deportivo y educativo. Su contribución va más en la línea de explicar el papel del deporte en Sierra Nevada dentro de un curso divulgativo amplio sobre el macizo. https://alumni.ugr.es/event/mooc-sierra-nevada-8a-edicion/

Otra faceta de Justino es la gran pasión por la música. Cuando Ruth llegó a Granada, tuvo a Justino de vecino e hicieron amistad desde el primer momento. Cuando él escuchaba el violoncello bajó a decirle que le encantaba escuchar ese sonido tan tierno. Ruth había encontrado un melómano de la música. Ruth Engelbrecht y Ximo Osca (violonchelista y fagotista de la OCG respectivamente), declaran que le contagió su amor por la bicicleta. Dice literalmente Ximo “… De la música, pasamos a la bicicleta. Subidas a la Alfaguara. Justino nos animaba diciendo que quedaba poco… y las rampas eran infernales. Nos transmitió esa pasión por la bicicleta en plena naturaleza… Cuando venía a casa, siempre con su bici, no paraba de hacer juegos con nuestros hijos.”

“De su colección de discos, comenta Ruth que cree que en toda Granada no existe una como la suya. Cuando íbamos en navidades a Berlín, nos encomendaba la compra de algunos títulos de discos que en España no se encontraban. Era la época de los CD´s. Cuando venía a casa, siempre con su bici, no paraba de hacer juegos con nuestros hijos. Justino era una persona entrañable y buena, siempre con esa sonrisa permanente.”

Destacar además de la pasión por la naturaleza, y la música, la cultura general y el cine.

Con Concepción Rincón Quero, tutora de quinto curso del Colegio Inmaculada del Triunfo, hablamos de Justino y me cuenta que el ciclo de cine en el V centenario le dedicaron la película del último día. “Suelo ir los viernes al cine en el V centenario y el viernes pasado 20 de marzo, Juan de Dios Salas que es el que organiza los ciclos de cine, hizo una mención especial a Justino porque era un gran aficionado al cine y a la música. Nos describía a un señor muy alto y sonriente que algunos como yo reconocimos al instante por sentarse en la primera o segunda fila de la sala. Habían cruzado algunas palabras pero Juan de Dios decía que era asiduo a las proyecciones y no faltaba ningún día. La película que le dedicó fue esta de Fellini por la pasión de este señor por la música.”

Anuncio de la película dentro del ciclo de maestros del cine moderno (viii): Federico Fellini (4ª parte)

En una capilla medieval romana, una orquesta se prepara para ensayar. Los acompaña un equipo de Televisión. El director es un alemán que insulta a los músicos y los trata mal. Después de un descanso, éstos se rebelan contra él…

Otra faceta es la del Voluntariado. Fue voluntario y participó como relevista en el recorrido de la antorcha olímpica de Barcelona 92 a su paso por la provincia de Granada.

Dijo de esa experiencia: «Me vi con la antorcha en el Mare Nostrum»

Además, fue voluntario en Sierra Nevada, en los servicios médicos. Pablo Gómez, profesor de esquí de la facultad de ciencias del deporte, le recuerda:

“Justino, compañero y amigo que dejó una huella profunda en todos nosotros. No solo fue un profesor admirable, apasionado por el conocimiento y comprometido con sus estudiantes, sino también una persona que supo vivir con intensidad y sensibilidad cada dimensión de la vida. Amante de la naturaleza, encontraba en ella un refugio y una fuente constante de inspiración. Quienes compartieron con él caminatas y jornadas en bicicleta, conversaciones al aire libre en contacto con la naturaleza o simplemente su mirada atenta al entorno, saben que veía belleza donde otros pasaban de largo. Esa misma sensibilidad la trasladaba a su amor por la música, que formaba parte de su manera de entender el mundo: con armonía, emoción y profundidad.

El deporte era para él otra expresión de su energía vital, de su disciplina y de su entusiasmo por superarse, valores que transmitía sin esfuerzo a quienes le rodeaban.

Quizá no todos conocían otra de sus facetas más admirables: su vocación de servicio. De manera discreta, generosa y constante, dedicó parte de su tiempo al voluntariado en numerosos eventos deportivos, siempre en el servicio médico. Estuvo presente en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en el Mundial de Esquí de Sierra Nevada en 1996, en la Universiada de Invierno de Granada 2015 y en el Mundial de Freestyle y Snowboard de Sierra Nevada en 2017. Allí donde hacía falta, allí estaba él, cuidando de los demás con la misma entrega con la que ejercía su profesión y su vida.

Pero, sobre todo, fue un compañero cercano y humano. De los que escuchan, de los que apoyan, de los que hacen comunidad. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar, pero también nos deja un legado: el de vivir con curiosidad, con pasión y con respeto por los demás y por el entorno.

Hoy lo recordamos con admiración y gratitud. Su ejemplo permanece en nosotros.”

Y colaboró con la Fundación del Banco de alimentos según nos cuenta la profesora del INEF de Granada, Elena García Montes. De hecho, en la pandemia, estuvo todos los días colaborando con dicha Fundación previo permiso para poder acudir diariamente. En la pandemia, el profesorado empezó a funcionar por ordenador y emails, y Justino, que cuando se inició este periodo estaba en una actividad en la naturaleza con más alumnos, no tuvo oportunidad de prepararse; y él no disponía de internet, ni teléfono, ni ordenador en casa. Así que cuando volvió se dio cuenta que no podía entrar en su despacho y acudió al Banco de Alimentos diariamente. El alumnado reclamó su contestación por emails y el claustro universitario se preocupó lógicamente por la falta de noticias sobre él. El primer día que se pudo salir, Palma Chillón fue en su búsqueda, a su casa y no estaba; pero tras varias horas de espera, llegó por la noche y nos contó estaba de voluntariado y que no tenía acceso al material de trabajo que estaba en su despacho. Cuando pudo entrar en su despacho, ya reanudó el contacto con el alumnado.

Gran aficionado del ajedrez, me recuerda a Alexey Troitsky (1866–1942), el guardabosques que convirtió en arte en ajedrez”. Troitsky fue Ingeniero forestal (de ahí lo de “guardabosques”) y uno de los mayores compositores de finales de ajedrez de la historia. Siendo alumno de quinto curso en las prácticas de didáctica de la EF y el Deporte realizó una clase de ajedrez en movimiento, que fue algo absolutamente novedoso en 1986.

Anteriormente, Leonardo, recordaba su gran nivel en el juego. Miguel Ángel recuerda que cuando le comenté que había diseñado el ajedrez Sulayr se mostró muy interesado. Unir dos pasiones suyas: la montaña y el ajedrez. Además añadía la poesía.

Ajedrez Sulayr: dos pasiones (1)

Otra pasión fue el Voleibol, además de su tesis doctoral, jugaba a este deporte y colaboró con el profesor inolvidable José Antonio del Campo (DEP).

Escribe Aurelio Ureña, catedrático de universidad, que fue decano de la Facultad y compañero, dice lo siguiente: “Justino Cebeira y el voleibol.

Eran los primeros 80 cuando el INEF irrumpió en Granada. El voleibol mantenía candentes los rescoldos de un período refulgente del Club Deportivo Universidad, y el INEF tuvo dos impactos sobre esas brasas resistentes: de forma inmediata, tres promociones con jugadores muy destacados, provenientes de diversos lugares de España y, de forma mediata, una figura excepcional que rescribió la historia para el voleibol en Granada y más allá: Toño Santos.

Entre la primera promoción se encontraba Justino; alto, atlético, fuerte y coordinado. En aquellos años, donde la competencia en toda España para acceder era brutal, no era extraño que los alumnos del INEF destacasen atléticamente, aunque reconozco de primera mano que hubo excepciones. Toño nos embriagó a casi todos con su cóctel irrepetible de voleibol con carisma, no mezclado y muy agitado.

Justino, participó activamente en esa corriente de entusiasmo por el voleibol, fue alumno hasta la especialidad, jugador y entrenador de voleibol durante esos años y, al acabar la licenciatura, también profesor e investigador en voleibol. Su potencia en todas esas funciones era deslumbrante, pero, para la incomprensión de los que participábamos pasionalmente en esos universos, Justino no la actualizaba, no la realizaba, no la materializaba. Parecía recrearse en el mundo de las ideas.

Como jugador y entrenador, fue más preciso que explosivo, más estético que eficiente, más estratégico que táctico, más formal que competitivo, más racional que pasional. En el plano académico, conocía, comprendía, analizaba, aplicaba y reflexionaba con rigor, acierto y profundidad. Su idea de voleibol fue sobresaliente cum laude.

En el ámbito deportivo, actualizar el potencial parecía imponer que las ideas, las formas del voleibol, adoptaban una casusa material viciada de forma necesaria, con dosis significativas de vanidad, de soberbia, de relativismo y de apariencia. Donde la estética debía someterse a la eficacia, la táctica no dejaba lugar a la estrategia, las formas se disolvían en la necesidad de ganar. La irracionalidad que se sigue de todo eso, solo es soportable idolatrando la pasión.

El mundo académico, a esa generación se nos fue revelando como una pseudo competición deportiva. Al menos, aunque con alcance restringido, un reglamento único y universal, junto con el contraste real frente a otros en el deseo de superación, dejan en el deporte unas referencias estables que tienden a la verdad. La academia, ni siquiera tiene referencias estables, es puro rendimiento sin referencias. Por eso, si una persona opta por florecer, por limar los materiales de derribo con los que edificó su causa, el deporte da algunas opciones de transformar el vicio en virtud, cosa imposible en el mundo académico posmoderno.

A los ojos de los que vivíamos prematuramente actualizados, el potencial de Justino estaba desperdiciado en el deporte y en la academia. Las ideas sobre el deporte conformaban a Justino hasta tal punto que no creo que en su visión hubiese grandes diferencias entre los ámbitos.

Mientras, en los márgenes del foco de nuestra incomprensión, Justino nos reveló ámbitos donde liberaba el acceso a la realidad sensible: la música clásica y la naturaleza: la Belleza. Justino era sensible a la realidad si era bella. El arte clásico, es Belleza que emana de la razón humana y la naturaleza es Belleza que se nos ha dado. La Belleza en términos absolutos, es un modo de la Verdad.

Cuarenta años después, cuando uno revisa críticamente su vida y sus valores, el fallecimiento de Justino impacta en la reflexión y obliga a localizar de nuevo el acimut. No es mi intención “enterrarlo bien”, que no deja de ser una asunción de hipocresía, sino pensar en él y hacerlo parte de mí, aunque sea por unos minutos. Darle a Justino una última oportunidad de aportar a mi vida y darme una oportunidad de ser enriquecido por su vida.

Los dos compartimos ese espacio tan singular que fue el voleibol en el INEF de Granada de los 80-90, y, no creo, que pudiese encontrarse un extremo más opuesto a lo que fuimos el uno para el otro. En aquellos años donde contrastábamos nuestros potenciales, podía haber dicho de él, a veces, con tono de incomprensión y, otras veces, de sarcasmo, que era un contemplativo.

Hoy, recogiendo el producto de “mis éxitos” deportivos y académicos, reconozco que no queda nada indeleble excepto las cicatrices, la tierra quemada y las pocas fortalezas del carácter en donde haya bregado por someter la voluntad a la virtud. Ahora valoro a la razón sobre la pasión, a la estrategia sobre la táctica, valoro la forma y la virtud de su materia, valoro la necesidad de referencias universales como son la Verdad y la Belleza. Hasta ayer mismo he creído que Justino, desde el día que lo conocí, se fue apartando cada vez más de este mundo. Mirando con perspectiva la dinámica de nuestro mundo y la forma de estar en él de Justino, estoy convencido de que es el mundo el que se ha ido separando cada vez más de Justino, sospecho que hasta límites insoportables.

Te agradezco Justino, aunque sea tan tarde, que provoques el desbroce de mis recuerdos y me empujes a redoblar la inversión de los valores fútiles que abrazamos. Te agradezco que, aunque en sintonía de penitencia, me permitas reconocer que es precisamente en la persona más incomprensible donde podemos encontrar el maravilloso misterio de la dignidad humana. Hoy sigo pensando que has sido un contemplativo, pero lo digo en tono de reverencia.

Descansa en Paz Justino”

Belén Cueto Marín, directora del colegio mayor Isabel la Católica, dice lo siguiente: “Justino, además de ser mi profesor en la Facultad, tuve la suerte de compartir una de nuestras grandes pasiones, el Voleibol. Con él participé en calidad de observadora y entrenadora en su Tesis Doctoral: «Estudio de la estrategia espacial defensiva y efecto de un programa de entrenamiento óptico motor en el acto táctico del jugador de voleibol». En el curso 1996-1997.

En estos dos últimos años tuve la suerte de compartir con él charlas y diferentes momentos de convivencia como el conocer las diferentes plantas aromáticas que hay en el Colegio Mayor Isabel la Católica del cual soy Directora.

Todos los miércoles Justino acudía a la Cafetería del Colegio para disfrutar de uno de los mejores cafés de la UGR y para visitar a su amigo Francisco Marín Calvo, el dueño de la Cafetería.

Jugaba las 12 horas de fútbol en el Colegio, participando en el equipo de personal que hacía Francis (el dueño de la Cafetería)

Justino con el equipo de fútbol del Colegio Mayor Isabel la Católica (2003)

Sebas Damas Arroy, profesor de la facultad de Cáceres, dice de esa etapa: “Lo recuerdo de forma entrañable y con una permanente sonrisa. Me encantó ser su segundo entrenador junto a Toño Santos cuando ambos estuvimos dirigiendo al CD Universidad de Voleibol, en el que también militaba nuestro amigo Antonio Rodríguez Carmona. DEP.”

Aquí, no acaba su legado. (Continuará)

Miguel A. Delgado Noguera

y Palma Chillón Garzón

Redacción

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