Una experiencia de innovación educativa desde el Aprendizaje Basado en Historias (ABH), la formación del profesorado y la inteligencia artificial.-
“La tecnología puede transformar la educación, pero solo cuando está al servicio de una buena pedagogía.”
Inspirada en el pensamiento de Ken Robinson
Hay frases que se convierten en una brújula. En mi camino dentro de la educación, una de ellas ha marcado profundamente mi manera de entender la innovación: “Primero pedagogía y luego tecnología”, es la frase mentora de nuestro “gran maestro” Enrique Sánchez Rivas, profesor de la Universidad de Málaga y miembro del Grupo de Investigación INNOEDUCA-UMA, una frase sencilla, pero de una enorme profundidad, porque nos recuerda algo esencial, ninguna tecnología puede sustituir el sentido pedagógico de educar, ni mucho menos, reemplazar a un docente. La tecnología puede ampliar posibilidades, facilitar procesos, generar nuevas experiencias y abrir puertas que antes parecían imposibles, pero… detrás de cada herramienta debe existir una mirada docente capaz de preguntarse para qué, por qué y cómo utilizarla y desde esa convicción nace y continúa creciendo mi proyecto doctoral sobre Aprendizaje Basado en Historias (ABH).
Una historia que comenzó en el aula
El ABH parte de una idea que considero fundamental: las personas aprendemos mejor cuando aquello que aprendemos tiene significado, emoción y conexión con nuestra propia experiencia, una historia puede convertirse en un escenario de aprendizaje, puede despertar preguntas, provocar emociones, estimular la imaginación, favorecer el pensamiento crítico y permitir que cada estudiante construya nuevos significados desde su propia mirada, pero… también puede hacer algo todavía más importante: invitar a otros a contar sus propias historias. Por eso concibo el ABH no solamente como una metodología, sino como un ecosistema metodológico que puede crecer, transformarse y multiplicarse cada vez que una persona se convierte en protagonista de una nueva experiencia de aprendizaje.
La experiencia desarrollada junto a Sergio Ruiz Viruel constituye precisamente una muestra de ese camino, Sergio, maestro de Educación Primaria y apasionado por la tecnología educativa, ha trabajado en la incorporación de la inteligencia artificial a metodologías activas, su experiencia demuestra que la IA puede contribuir a generar aprendizajes más personalizados, ofrecer retroalimentación inmediata, favorecer la autonomía y reducir determinadas formas de ansiedad académica.
Hay una afirmación de Sergio que compartimos juntos y que conecta profundamente con mi propia concepción educativa: “la inteligencia artificial no sustituye al maestro”, la tecnología puede acompañar, enriquecer y ampliar el aprendizaje, pero la pedagogía, construye desde la sensibilidad, la mirada humana y la capacidad de transmitir afecto, esto sin duda alguna, continúa perteneciendo al docente. Como señala él, el maestro es quien observa, siente y transmite al alumnado aquello que ninguna herramienta tecnológica puede ofrecer por sí misma y es precisamente aquí, donde nuestras experiencias encuentran un punto de encuentro.

Esto va, del aprendizaje activo al aprendizaje con sentido, en la práctica in situ, nos muestra una evidencia, que la IA puede integrarse en el aula desde la implementación de las metodologías activas, siempre que exista una finalidad pedagógica clara, su experiencia incluye actividades realizadas con alumnado de diferentes niveles de Educación Primaria, así como propuestas en las que la IA se utiliza para mejorar producciones, ofrecer diferentes formas de representación y favorecer una educación más accesible.
Este estilo de propuesta técnico-pedagógica dialoga con el propósito del Aprendizaje Basado en Historias: colocar al estudiante en el centro, convertirlo en protagonista y generar experiencias en las que aprender no signifique únicamente recibir información, sino interpretar, crear, cuestionar, compartir y volver a contar, porque cuando una historia llega al aula, deja de ser solamente una historia, se transforma en una experiencia educativa y cuando esa experiencia incorpora herramientas tecnológicas desde una “intencionalidad pedagógica”, aparecen nuevas posibilidades de creación, comunicación y aprendizaje.
Si queremos transformar la educación, la formación del profesorado es el verdadero punto de partida, no podemos comenzar únicamente por las herramientas, debemos comenzar por quienes tienen la responsabilidad de utilizarlas este método, también pone de manifiesto que una de las claves para integrar la inteligencia artificial en las aulas es precisamente la formación docente esta convicción es también uno de los pilares de mi recorrido. Por eso considero imprescindible comenzar desde la formación inicial del profesorado, si queremos alcanzar el máximo nivel de transformación educativa, necesitamos que los futuros docentes conozcan metodologías activas, comprendan el potencial de las nuevas tecnologías, desarrollen pensamiento crítico y aprendan a utilizarlas desde una perspectiva ética, reflexiva y pedagógica, no se trata de formar docentes que sepan utilizar muchas herramientas, se trata de formar docentes que sepan elegir la herramienta adecuada para conseguir un propósito educativo y es aquí, donde vuelve a aparecer nuestra frase guía: “PRIMERO PEDAGOGÍA. DESPUÉS TECNOLOGÍA”.
Esta es una propuesta que continúa creciendo, hoy, Sergio Ruiz Viruel es mi compañero en la Actualización Docente Formativa de Nivel Superior del Ministerio de Educación de San Juan, Argentina, un espacio en el que seguimos compartiendo experiencias, conocimientos y desafíos junto a nuestro mentor, Enrique Sánchez Rivas, en este camino contamos también con la participación de Gonzalo Mondino, de la Universidad de Santa Fe, Argentina, todos vinculados al Grupo INNOEDUCA-UMA. Para mí, este recorrido tiene además un significado profundamente personal y académico, porque si hay alguien a quien debo reconocer especialmente en este proceso es a Enrique Sánchez Rivas, sin él, este camino no hubiera conseguido llegar a muchos de sus objetivos, propósitos, experiencias y desafíos. Su acompañamiento, su confianza y su manera de comprender la educación han sido fundamentales para avanzar en distintos niveles del sistema educativo y para comprender que innovar no significa correr detrás de la tecnología, sino caminar hacia nuevas formas de enseñar sin perder jamás la esencia de educar, somos sólo formadores, demostrando el proceso continuo de nuestra manera de crear historias, no damos recetas, ni tenemos todas las respuestas, pero sí, acompañamos y ayudamos a ejecutar ideas, para mejorar este método y llevarlo a cabo en diferentes niveles de enseñanza que se puede desarrollar perfectamente, dentro y fuera del sistema educativo

De Málaga al mundo:
Uno de los aspectos más enriquecedores de esta experiencia ha sido comprobar que una metodología puede trascender las fronteras cuando existe voluntad de compartirla, adaptarla y reconstruirla colectivamente.
El ABH ha abierto posibilidades de aplicación y colaboración en otros contextos y países, entre ellos México y Estados Unidos, y continúa desarrollándose actualmente en Argentina, particularmente en la Universidad Nacional de San Juan. Allí tengo la oportunidad de trabajar codo a codo con la Licenciada Magíster Emilse Carmona, representante y referente del trabajo con educación e inteligencia artificial en el ámbito universitario de la provincia, este intercambio entre instituciones, docentes, investigadores y realidades educativas diferentes demuestra que la innovación no pertenece a un territorio determinado, la innovación educativa se construye cuando las personas comparten conocimiento, es así como, una metodología se multiplica cuando se empieza a establecer sinergias entre varios circuitos educativos, entre ellos, el primero y principal, las universidades, grandes laboratorios científicos, donde el conocimiento se pone de manifiesto y empieza a transitar los caminos del saber.

Mi proyecto doctoral no pretende ofrecer una línea interpretativa cerrada, por el contrario, pretende abrir una puerta, el Aprendizaje Basado en Historias nace con la convicción de que cada docente puede apropiarse de la metodología, contextualizarla y transformarla a partir de su realidad educativa, porque una vez que el ecosistema metodológico se instala en un aula, puede comenzar a multiplicarse y es así como sucede la magia…una historia genera otra, una experiencia provoca otra, un docente inspira a otro, un estudiante escribe su propia historia y esa nueva historia puede convertirse nuevamente en una experiencia de aprendizaje para alguien más. Ahí reside, para mí, una de las mayores riquezas del ABH… no termina cuando termina una actividad; continúa cada vez que alguien vuelve a contar, reinterpretar o transformar aquello que aprendió, por ello nuestro mayor reto es, “educar” para un futuro… que todavía estamos construyendo, vivimos un momento educativo en el que la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y las metodologías activas están transformando nuestras aulas, pero no debemos olvidar que detrás de cada innovación hay personas, hay docentes, hay estudiantes, hay emociones, hay historias. Por eso, mi apuesta no es por una educación dominada por la tecnología, sino por una educación en la que la tecnología esté al servicio de la pedagogía y en la que la pedagogía sea capaz de utilizar las nuevas herramientas para hacer que aprender tenga más sentido.
Primero, ante todo, pedagogía y luego tecnología, primero la persona, primero la mirada del docente, primero la historia, después, las herramientas que nos permitan hacerla crecer, porque quizá el verdadero desafío educativo del siglo XXI no sea enseñar a nuestros estudiantes a utilizar la tecnología, quizá sea enseñarles a utilizarla para crear, pensar, sentir, cuestionar y construir nuevas historias y si conseguimos que cada estudiante pueda escribir la suya, entonces habremos comprendido que… “educar no consiste solamente en transmitir conocimientos, educar es ayudar a cada persona a descubrir que su historia también puede transformar el mundo”.

“Creo en una educación donde la pedagogía sea el corazón y la tecnología, la herramienta; porque cuando ponemos ambas al servicio de una historia, cada aprendizaje cobra sentido y cada persona descubre que también puede escribir, transformar y multiplicar nuevas historias.”
Enrique Sánchez Rivas:
Doctor en Pedagogía por la Universidad de Málaga. Ha sido maestro de Educación Primaria durante diez años y director del Centro del Profesorado de Málaga. También ha trabajado como profesor asociado en la Universidad de Málaga. Actualmente es Profesor Titular del Departamento de Didáctica y Organización Educativa de dicha universidad. Pertenece al Grupo de investigación Innoeduca de la Universidad de Málaga.
Sergio Ruiz Viruel:
Doctorando en Tecnología Educativa. Maestro funcionario de Ed. Primaria y formador de docentes. Investigo sobre IA en educación. Especialista en IA-ABH. Miembro de Innoeduca (UMA).






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