Mariano Fernández Santiago, conocido como "Chorrojumo", fotografiado por José García Ayola en 1890

Romancero de personajes granadinos, VIII: Chorrojumo (Ítrabo, 1824 – Granada, 1906)

Subiendo hacia el Sacromonte,
por el Peso de la Harina,
Chorrojumo en su peana
todo lo escruta y lo mira
mientras cantan en las cuevas
tanguillos por granaínas,
al revuelo de unas faldas
cuyos lunares rutilan
frente a la Alhambra encumbrada
cual diosa de la Sabika.

Chorrojumo era un herrero
trabajando en una fragua,
hasta que el pintor Fortuny
lo catapultó a la fama
tras un retrato famoso,
con vestimenta a la usanza
de la tradición goyesca
que por entonces triunfaba.

En la Casa de los Tiros,
un compendio de Granada
por el barrio del Realejo,
este retrato se halla
magnificando la estirpe
de los gitanos de raza.

Tanto gustó a Chorrojumo
la figura de su estampa
que él mismo se proclamó,
con altanera prestancia,
Príncipe de los gitanos
y de los calés monarca,
estableciendo su sede
en los paseos de la Alhambra.

El nombre de “Chorrojumo”,
como todos lo llamaban,
es cambalache lingüístico,
al margen de la Gramática,
al unirse “chorro” y “humo
con la letra “h” aspirada,
reconvirtiéndola en “jota
de una intensidad velada,
acatando la fonética
que en lo coloquial se hablaba.

En la escultura refulgen
sus aires de Patriarca
cual un dios en el Olimpo
de la teogonía gitana:
la camisa de alamares,
sombrero, botas y faja,
y, en la mano, como un cetro,
ufano esgrime la vara
marcando con poderío
la distinción de su casta.

Al saberse Chorrojumo
una persona afamada
dejó el martillo y el yunque
y se trasladó a la Alhambra,
donde se buscó la vida
con ingenio, chispa y gracia,
posando en fotografías
que los turistas compraban
o narrándoles historias,
fantasiosas e inventadas,
acaecidas por los bosques
y palacios de la Alhambra.

Chorrojumo, le decían,
mas Mariano se llamaba,
y llegó a ser tan famoso
que sus retratos viajaban
más allá de las fronteras
que delimitan España,
tuteando hasta a la reina
de la corona británica
o a los altos dignatarios
de la pujante Alemania.

En la procesión del Corpus,
escoltando a la Tarasca,
Chorrojumo se pasea
por las calles de Granada,
el semblante, altivo siempre,
la pose de Patriarca
y atizando vejigazos
con versallesca elegancia.

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Juan José Gallego Tribaldos

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Comentarios

6 respuestas a «Romancero de personajes granadinos, VIII: Chorrojumo (Ítrabo, 1824 – Granada, 1906)»

  1. María José Coín Gallego

    Curiosa historia la de este personaje que resulta simpático con el porte elegante que adopta a pesar de su altivez. ¡Pero el nombre ya no se lo pudo cambiar! 😃

  2. Juan José Gallego

    Sí, un personaje muy popular a finales del s. XIX, cuya figura viajó por todo el mundo y no tenía problema en tutear a reyes y mandatarios, pues él también era un Rey…personaje curioso que encajó perfectamente en el marco del Romanticismo. <un abrazo.

  3. Pilar Gomez Reyes

    Qué tío! Menudo personaje!

    1. Juan José Gallego

      Un personaje peculiar de los muchos que ha dado nuestra tierra. Un abrazo.

  4. José A Quijada R.

    Un retrato muy bien trabado en tu romance de este personaje costumbrosta granadino, Chorrojumo. Con tu descripción del mismo hoy he aprendido más de nuestra historia de Granada. Gracias y enhorabuena.

    1. Juan José Gallego

      Lo teníamos de vecino en el Ave Maria. Personaje interesante
      Un abrazo.

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