Capítulo 1. La Pedagogía Andariega
La Pedagogía Andariega revoluciona el concepto de educación al centrar su propuesta en la movilidad de las personas. A parte de un permanente ir y venir, esta metodología transforma cada experiencia en un aprendizaje significativo.
Se trata de una actitud activa y experiencial que parte de nosotros mismos y sale a la calle en busca de respuestas.
Los entornos natural y social se convierten a estas edades en las verdaderas fuentes de sabiduría. Las aportaciones magistrales, los textos académicos y los recursos digitales quedan relegados al papel de asistentes consultivos, al tiempo que la interacción directa y el descubrimiento personal, adquieren nuevo protagonismo.

La escuela tradicional, como recinto que responde a criterios competenciales, ajenos a los propios niños y jóvenes, ya no satisface las necesidades de las nuevas generaciones. La figura del profesorado, tal como se concebía hasta ahora, ya no responde a los deseos del presente. Las actitudes y comportamientos modélicos, además de los testimonios cooperantes son nuestra auténtica referencia.
A partir de ahora, el compromiso educativo de las personas de nuestro entorno resulta del todo imprescindible. El vecindario, coordinado por el profesorado, se convierte en una fuente de saberes y oficios a disposición de los aprendices.
Una transitabilidad por calles y caminos al servicio de personas y animales; un fácil acceso a los centros de saber y de gobierno deben garantizar una experiencia segura, lúdica y enriquecedora.
Recuperar así una enseñanza viva, con interlocutores diversos, espacios abiertos y saberes prácticos se ha convertido en necesidad urgente. La energía que dicho movimiento precisa la extraemos del deseo innato de vivir plenamente. Resulta esencial para coexistir de manera armoniosa con nuestra Madre Tierra encontrar soluciones compartidas para la relación con lo que nos rodea.

En un tiempo caracterizado por el sedentarismo, el individualismo y la desconexión entre las personas, la Pedagogía Andariega promueve una visión holítisca que fomenta una comprensión profunda y equilibrada del mundo, además de las interacciones humanas.
Esta propuesta educativa que venimos llevando a cabo a lo largo de 50 años, representa un verdadero camino hacia el futuro. Una alternativa que facilita el bienestar básico y emocional de los individuos, a partir del desarrollo de talentos colectivos y una convivencia respetuosa con la sociedad y el medioambiente.
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