Leandro García Casanova: «Jesús Blázquez y el Coro del Acyda»

A mediados de junio quedo con Jesús Blázquez Carrasco, en su casa de Guadix, él fue el fundador y director del Coro del Acyda (Asociación Cultural y Deportiva Accitana) y los ensayos tenían lugar precisamente en sus instalaciones de los Cerros de Medina.

Nací en Galera, en 1949 pero mis padres se vinieron a vivir a Guadix y, con seis años, fui al Colegio Público Medina Olmos. Después estuve un año en la Escolanía y de aquí pasé al Instituto Laboral, que se encontraba donde hoy está la Escuela de Artes y Oficios, donde hice el ingreso y el bachiller elemental, que entonces eran cinco años. Después cursé el Magisterio en la Escolanía y más tarde aprobé la Reválida en la Normal, de Granada.

Seguidamente me presenté a las oposiciones de Magisterio y aprobé. Entonces me eligió el Patronato de la Escolanía y aquí estuve treinta años como maestro y cantor.

Jesús Blázquez, en el patio de su casa

Como suprimieron mi plaza, me fui a dar clases a Exfiliana durante un año y después estuve en Alcudia, como maestro de música y tutor de un curso durante los últimos diez años, hasta que me jubilé en 2010. Durante esos años me examiné de solfeo, como libre, en el Conservatorio de Música Victoria Eugenia, de Granada. Después di clases particulares de música en mi casa y más tarde de solfeo, armonía y piano elemental en las Juventudes Musicales. Como estábamos varios profesores, yo daba solfeo y canto coral, aunque yo no era pianista, daba inicio de piano pero mi instrumento era la guitarra, y también di clases de flauta dulce”.

De Jesús Blázquez me llaman la atención varias cosas: es amable y humilde, ambos nacimos en Galera y, cuando yo tenía dos años, mis padres también se trasladaron al vecino pueblo de Castilléjar, de manera que mis recuerdos se quedaron en el limbo. Con los años fui descubriendo el encanto de Galera y todavía tengo familia allí, lo mismo que Jesús. Su segundo apellido es Carrasco, lo mismo que el de mi abuela materna, en fin, las casualidades de la vida. Estamos en la edad de los recuerdos:

Coro del Acyda, en la iglesia de las Angustias, de Guadix

Mi abuelo era el demandadero, hacía la ruta de Galera a Huéscar y traía encargos a los vecinos. Recuerdo que, en el cincuenta aniversario de nuestra boda, llevé a mi mujer Manoli al Restaurante La Posá, que está al comienzo de la carretera, y comimos cordero en lata, que es el plato típico de la comarca. Pero, volviendo al tema, don Carlos Ros se comprometió con Josep Pons, que fue un gran músico y director de la Orquesta Nacional, a aportar los solistas para El arca de Noé, de Benjamín Britten, y los instrumentos de flauta de pico. El caso es que estuve más de un año preparando el concierto de inauguración del Festival Internacional de Música y Danza, de Granada, en 1991. En la Alhambra y en el Generalife he visto dirigir la orquesta a Von Karajan y Zubín Mheta, y también he escuchado al tenor Plácido Domingo, a Mariola Cantarero y Carlos Álvarez. Yo tenía un grupo de niños, al que denominé el Coro de mi Aula, cantaba en clase y con el participé en un concurso nacional de coros infantiles. El profesor de guitarra, Juan Miguel Jiménez Miranda, fue alumno mío y varios niños cogieron afición oyendo tocar la guitarra”.

Nacimiento del Coro del Acyda

Hace varios años asistí a un ensayo del coro, en el Acyda, invitado por José María Laguna, un antiguo compañero de estudios, y recuerdo que fue un espectáculo escuchar aquellas antiguas canciones españolas. Fue entonces cuando me enteré que Jesús Blázquez era de Galera. Y ahora ha sido Pedro Chillón, antiguo director del Colegio Adelantado Pedro de Mendoza, el que lo ha convencido para lo entrevista y se ha ofrecido a acompañarme. Jesús prosigue con su monólogo:

Iniciamos el Coro del Acyda en 1988 y así hemos estado hasta 2021, cuando comenzó el Covid. En una conversación que tuve con don Carlos Ros surgió la idea de que ‘Sería conveniente que los padres, de los niños de la Escolanía, cantaran la Misa Pontifical, de Lorenzo Perosi’. De él aprendí que no solo había que hacer las cosas, sino hacerlas bien. El caso es que empezamos a funcionar y hacer viajes. Pedro Chillón y otros miembros de la coral organizaron encuentros con coros y también hicimos intercambios. En la Catedral de Guadix solíamos cantar en las misas pontificales del Domingo de Resurrección, las fiestas de la Virgen del Pilar, de la Virgen de las Angustias y de San Torcuato, así como en algunas bodas… Años después viajamos por toda Europa, cantando en Francia, Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Rusia, Suiza…”.

Coro del Acyda, en el Auditorio Manuel de Falla, de Granada

Cambiando de tercio, le pregunté a Jesús por la antigua zapatería, que tenía su padre en la calle Ancha:

“Mi tío Miguel Blázquez tenía un local, donde hoy se encuentra el Bar el Cazador, y toda Galera se dedicaba a fabricar zapatillas de cáñamo en los años sesenta. Los trabajadores se sentaban en una mesa redonda y cosían las suelas en una tabla de carpintero, mientras que las mujeres hacían las caras de lona. Precisamente por eso mi padre Cándido se vino a Guadix y montó la tienda de zapatillas, también vendía levadura a las panaderías y yo le ayudaba. Después siguió mi hermano con el negocio y ya vendía levadura a los panaderos de los pueblos. Las zapatillas de cáñamo las compraban mucho los alumnos de los colegios y los mineros de Alquife. Pero en Galera ya solo queda un hermano de mi madre, que se dedica a alquilar cuevas para el turismo rural”. Y en un momento dado, me dice: “Oye, no sabes lo que estoy disfrutando contándote estas historias, tanto que no me acuerdo de los dolores intensos que tengo”.

A mí me estaba pasando igual que a Jesús al recordar nuestros primeros años de aquella infancia casi olvidada en la memoria. Me dice que su padre le vendía entonces las zapatillas a Miguel Casanova y le aclaro que hoy su hijo Miguel continúa con la misma tienda en Galera, pero de fotos y regalos. Y que también he visto en las redes fotografías, de los años sesenta, de galerinos enseñando aquellas alpargatas de cáñamo. Las mismas con las que jugábamos al fútbol en el Seminario de Guadix. Da la impresión que con los años todo va encajando en el puzle de la vida.

Nosotros hacíamos los ensayos en el Acyda y allí teníamos fotos de nuestras actuaciones colgadas en las paredes, que hay detrás de las escalinatas, pero un día la nueva directiva de la asociación las quitó y desde entonces las guardé en mi cochera. También tengo una habitación llena de partituras de música, con recuerdos del coro y trofeos. Pero en 2021, además del Covid, resulta que por mis problemas de movilidad, yo no podía dirigir el coro. Entonces lo hablé con los miembros y al final decidimos no seguir. Solo me queda añadir que las voces del Coro del Acyda eran dignas de oírlas y le pido a Dios que me quite estos dolores”.

En el centro, el premio Guadix Clásica, de 2025

Hay que reseñar que el coro recibió muchos trofeos, algunos de ellos pueden verse en la fotografía. El año pasado tuvieron el detalle de concederle a Jesús Blázquez, como director del Coro del Acyda, el primer premio de la Guadix Clásica, mientras que este año se lo han concedido a don Carlos Ros, que fue el director de la Escolanía, a título póstumo.

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