deuda de gratitud
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Don Pedro Jiménez Olmedo, una deuda de gratitud (4/4)
El mismo compromiso, otro destino Llegó, sin embargo, el día de la despedida. Como sacerdote, don Pedro debía aceptar el destino que le asignaban sus superiores. Después de casi dos décadas entregadas a Haza Grande fue nombrado párroco de la Encarnación y arcipreste de Motril. La noticia cayó sobre el barrio como una mala noticia…




