Por el siglo XVI
vino a nacer en Alhama,
la legendaria ciudad
al oeste de Granada,
una pequeña mulata
cuyo padre era alhameño
pero la madre, africana,
que vivía ejercitando
las labores de criada.
Bautizada como Elena,
años después se cambiara
pasando a llamarse Eleno,
pues su cuerpo demandaba
ser varón y no mujer
como Natura fijara.
Siendo muy joven casó
con un muchacho en Alhama
que presto la abandonó
tras dejarla embarazada,
y el niño recién nacido
se lo cedió resignada
a un matrimonio cristiano
en adopción acordada.
Tuvo múltiples oficios
por comarcas gaditanas,
ejerció de tejedora
en telares de Granada,
luego se marchó a Madrid
trabajando de empleada
con un doctor cirujano
y en las consultas privadas
aprendió con rapidez
lo que el médico enseñaba.
Asimismo, en la milicia
como un soldado actuara,
demostrando gran valor
y bravura consumada
en los embates guerreros
y el estruendo de batallas
que contra moriscos hubo
por la fragosa Alpujarra.
Mas pronto Elena voló
buscando cotas más altas
y ejerció la medicina
obteniendo buena fama,
no sólo con los diagnósticos
y convenientes terapias,
sino también porque fue
la primera cirujana
que realizó intervenciones
en hospitales de España
con su licencia académica,
legalmente titulada.
Por cuestiones de intrusismo
las denuncias lo acosaban,
y, al determinar casarse
con jovencita agraciada
por el rito de la Iglesia
en ceremonia eclesiástica,
el Santo Oficio intervino
fallando ser azotada
y que en dispensarios públicos
la cirugía practicara.
Tuvo una inédita historia
esta persona angustiada,
que vivió como varón
en cuerpo que no aceptaba,
aunque supo soslayar
situaciones desnortadas,
esgrimiendo inteligencia
y actitudes camufladas,
aparentando ser hombre
con atributos de dama.
Elena / Eleno de Céspedes,
nativa y originaria
del pueblo romanceado
cuando el sultán perdió Alhama
y que, paseaba, triste,
desde Elvira a Bibarrambla,
tuvo una vida azarosa
digna de ser novelada,
o dedicarle unos versos
en cadencia asonantada
como aquel juglar anónimo
que rimó el ¡Ay de mi Alhama!
—–oooOooo——–
Le dedico este romance
al jameño Antonio Arenas,
periodista incombustible
de las ciencias y las letras,
porque fue quien me alertó
del personaje de Elena,
desconocida hasta entonces,
salvo en tierras alhameñas
y en registros académicos
de nominaciones médicas
donde como cirujana
se menciona su presencia.
Próximo romance: HERMANOS FOSORES DE GUADIX
Anteriores entregas:
II. Ángel Ganivet García (Granada, 1865 – Riga, 1899)
III. Ibn Zamrak (Granada, 1333 – 1394)
IV. Isabel de Solís, Soraya (Martos, Jaén, – ¿Sevilla? S. XV, 2ª mitad)
V. Mira de Amescua (Guadix, 1577 – 1644)
VI. Francisco Alonso (Granada, 1887 – Madrid, 1948)
VII. Juan Latino (Cabra o Etiopía, 1518 – Granada, 1597)
VIII. Chorrojumo (Ítrabo, 1824 – Granada, 1906)
IX. San Juan de Dios (Montemor: Portugal, 1495 – Granada, 1550)
X. Boabdil (Granada, 1460 – Fez, 1533)
XI. Doña Juana I de Castilla (Toledo, 1479 – Tordesillas, 1555)
XII. Alonso Cano (Granada, 1601 – 1667)
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