Isidro García Cigüenza: «Una Plataforma Digital para la Pedagogía Andariega»

Arriero: Tengo una duda, Molinera… Quiero hacer un inventario de Recursos Didácticos de una zona determinada para ofrecérselo a los maestros y profesores como consulta… y no sé qué Plataforma Digital utilizar. La idea es poner a su disposición una Base de Datos donde hacer figurar aquellas personas, fábricas, talleres artesanos, huertas, paisajes singulares, etc. que se sumen y aporten recursos a nuestra Pedagogía Andariega. De esta forma sabremos con quién y con qué podemos contar para desarrollar la Didáctica Caminera que proponemos.

Burrita: No sé…; así a bote pronto ¿hablaríamos de Internet, página Webb, Instagram…?, pero a fuer de sincera le diré que una servidora está poco ducha en todo lo que a formatos digitales se refiere. Si se tratara de una Plataforma Coceical o Pezuñeical quizás podría aportar algo, porque “digital”, lo que se dice digital, a mí más me van faltando dedos que sobrando…

Arriero: Déjate de coñas que estoy hablando en serio. A ver cómo te lo digo. Mira, en este pueblo, que además de situado en plena sierra, es más bien pequeño y se halla alejado de centros industriales, he consultado y me han demostrado sus ganas de participar los siguientes vecinos: la ceramista María Guillén; dos maestros albañiles (Jesús, que está de baja permanente y Paco, en activo); el perito de la Central Hidroeléctrica, el factor de Renfe, el muchacho que lleva Unicaja; la médica; la empleada de Correos; tres de las mujeres del servicio de limpieza del Ayuntamiento; el alcalde; dos arrieros; dos rozadores; tres corcheros y el guarda forestal; dos abueletes que conocen el Entorno como su propia mano; José Antonio, el farmacéutico; Miriam, la de yoga, aerobic y baile; Belén, la muchacha del Autoservicio; Pepa, la encargada de la Ayuda a domicilio; dos hortelanos Luis y Andrés; Antonio, el cabrero y las dos jóvenes que hacen de guías turísticos del Parque Natural Los Alcornocales y del de Grazalema….

B: Como siga usted nombrando, va a implicar a medio pueblo… Pero… ¿cree usted que todos ellos saben adaptar sus conocimientos a las distintas edades e intereses de los chavales?

A: Ese es un trabajo previo que ha de llevar a cabo el maestro o la maestra correspondiente. De hecho debe conocer cada oficio y dedicación tan bien como el propio afectado. Su papel es complementar la información y experiencia que ofrezca ese voluntariado. Dosificar en definitiva los conocimientos de cada profesión y adaptarlos a los distintos niveles de interés. No basta con que estos señores estén deseosos de enseñar lo que saben; hace falta realizar con ellos, como digo, un trabajo pedagógico previo para que entiendan que deben adaptar sus explicaciones a los distintos niveles. Ese también es nuestro papel, Molinera, además del de consensuar con ellos los asuntos prácticos a experimentar, así como facilitar “in situ” la creación de talleres específicos donde los muchachos manejen los materiales e instrumentos propios de cada oficio y se enfrenten a las problemáticas reales del oficio. Sé que es difícil, pero no imposible. Es cuestión de práctica y tiempo. En cosa de dos o tres cursos, la cosa funcionará a las mil maravillas, estoy seguro…

El agua enseña

B: Esa labor ya la hacen en la actualidad los profesores que llevan a sus niños de excursión a ver alguna cosa…

A: No es lo mismo, Molinera. En nuestra propuesta el centro profesional se convierte en Aula; los contenidos, en centros de interés donde se experimenta y se aprende a partir de recursos de primera mano. Ya te he dicho que se han seleccionado a personas que poseen cierto don de comunicación. Todos suelen tener hijos, sobrinos o nietos en edad escolar lo que facilita su disposición educadora. Precisamente, en clase de Adultos y en colaboración con la profesora que lo lleva a cabo, es lo que venimos haciendo: favorecer que sus explicaciones sean secuenciadas, claras y, lo más importante, que respondan a las inquietudes que manifiesten los chavales. En cambio, normalmente y en esas excursiones que tú dices, cada profesional suelta el rollo que se le viene a la cabeza en ese momento, al tiempo que el profesorado se desentiende un tanto de los contenidos. Al final de la excursión, ya se sabe: “Si te he visto, no me acuerdo…”

B: En definitiva, que lo que usted pretende es sustituir el aula, los libros de texto, los vídeos tutoriales y las evaluaciones como métodos idóneos de enseñanza. En definitiva sacar a los niños fuera, en permanente contacto con la realidad de cada pueblo, barrio o ciudad.

A: ¡Equilicuá señora, doña burra…! Ha dado usted en el clavo. Se trata del “Desescolarizar” que venimos preconizando. Del “Aprender caminando” al tiempo que implicamos a la sociedad en su obligación educativa para con hijos y vecinos… Perseguir, en fin, una educación colectiva que conlleve autonomía, al tiempo que decida por sí qué principios y formas de relacionarse queremos con los otros. Pasa también por un equilibrio, una armonía entre las personas que conformamos el pueblo o la comunidad. Porque los caminos formativos no están trazados de antemano, Molinera. Dependerán de quienes los recorran y hacia dónde quieran dirigirse; eso sí, siempre al encuentro de la aventura que supone lo diferente y común al mismo tiempo.

B: Y volviendo a lo de la Plataforma Coceical , o como se diga…. Usted lo que pretende es disponer de una Base de Datos en la que figuren, tanto los Recursos Didácticos del Entorno como las personas dispuestas a colaborar en la difusión sus contenidos

A: Aprendizaje a partir de un contacto permanente con la problemática de cada lugar y con personas facilitadoras que nos ayuden a su comprensión, valoración y mejora de esa misma problemática… Porque las personas, Molinera, son a la postre el resultado de la sociedad en la que nacen y viven. Proceso que consiste en el trasvase de una serie de valores, pautas, creencias, hábitos y normas… que forman parte de esa sociedad y de esa cultura. Es así cómo conectaremos la emocionalidad individual y colectiva con el pensar y el buen hacer. En definitiva, que nuestro “Aprender caminando” suponga un ir de un lugar a otro, pero siempre en torno a la exploración de nuevos contenidos y actitudes… Así, de esta manera, la vivencia, la ética, el asombro y el placer no serán sino el resultado de expresiones vivenciales provenientes de la sorpresa, el descubrimiento y el goce de aquello que nos rodea y que hasta ahora nos pasaba desapercibido.

El trabajo, fuente de conocimiento y valores

B: Vale, pero no se me emocione, señor Isidro y seamos prácticos… O sea que el maestro o maestra antes de llegar nuevos a un sitio deberán meterse en Internet y consultar allí el mapa de Recursos y personas predispuestos y formados para colaborar…

A: ¡Claro! Y unos Acuerdos de cooperación, donde se fijan horarios y condiciones de seguridad e higiene. También sobre los contenidos y experimentos a llevar a cabo. El profesor deberá desmenuzarlos e incluirlos en su propia programación..

B: Pero eso exige un compromiso personal; una preparación; una estabilidad e incentivos en el nuevo lugar de trabajo. ¿Dónde va a encontrar usted un maestro, maestra, profesor o profesora dispuesto a cambiar los esquemas académicos que le han inculcado en las Escuelas de Magisterio e incorporarse a los nuevos que usted propone? ¿Dónde quedan las oposiciones, las especialidades, la Administración educativa, los Colegios e Institutos levantados ex profeso para seguir las Instrucciones, las millonarias asignaciones económicas, las Normativas e Ideologías de cada quién y cada cuál?

A: ¿Dónde?¡En el cubo de la basura, evidentemente! Así, a bote pronto, yo dejaría la selección y condiciones de contratación y control del profesorado en estos niveles básicos, no en manos del Estado, Empresarios u Órdenes religiosas en cuestión. Este privilegio se hallaría en manos de la propia Hermandad Educativa donde radiquen los alumnos. Algo así como hacen las Iglesias Protestantes con los Pastores que han de dirigir sus iglesias: cada comunidad pone las condiciones y selecciona a los que mejor se adaptan a sus exigencias y peculiaridades, remunerándoles, eso sí, extraordinariamente… También los colaboradores, además de un reconocimiento por parte de padres y alumnos, recibirían un aliciente económico que compensase de alguna manera el material y tiempo invertidos.

B: ¡Muy bien pensada su Plataforma Digital y su forma de asignar el profesorado…! Pero, tengo una pregunta que hacerle. Porque, vamos a ver…., y si no le resulta a usted inoportuna mi exigencia: “Aquí ¿cuándo se come?” Tanta explicación quizás sirva para alimentar su Pedagogía Andariega al par que mi intelecto, pero mis tripas no paran de sonar… y usted ya conoce el principio existencial que me mueve y me conmueve: el de…“¡Menos rollo y más cebada al bollo…!”

 

Isidro García Cigüenza

Blog personal ARRE BURRITA

 

EN CAPÍTULOS ANTERIORES

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Capítulo 22: Las semillas en la Pedagogía Andariega

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Capítulo 30: La memorización, vista desde La Pedagogía Andariega

Capítulo 31: Pentálogo de nuestra Pedagogía Andariega»

Capítulo 32: El movimiento en la Pedagogía Andariega

Capítulo 33: Las fábulas en la Pedagogía Andariega

Capítulo 34: Una Plataforma Digital para la Pedagogía Andariega

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