El origen del conocimiento está en la pregunta, o en las preguntas, o en el propio acto de preguntar
Paulo Freire y Antonio Faundez
‘Por una pedagogía de la pregunta‘
Hoy quiero hablarte de las preguntas, de esas preguntas que, quizás sin darte cuenta, te acompañan cada día cuando planificas una clase, organizas un proyecto, piensas cómo conducir tu aula o buscas la mejor manera de motivar a tu alumnado, esas preguntas que nacen del “compromiso de educar” y que te impulsan a crear espacios educativos donde la creatividad, la reflexión, la participación y la libertad de pensamiento crítico sean protagonistas. Porque educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos; consiste en acompañar a cada estudiante para que descubra su propia voz, despierte su curiosidad y se convierta en creador de nuevas y maravillosas historias que le permitan comprender, transformar y dejar huella en el mundo que habita.
«Educar es sembrar preguntas que florecen en historias; y las historias, cuando nacen del corazón y de la curiosidad, tienen el poder de transformar personas, aulas y comunidades enteras.»
¿Cuál será la primera pregunta que inspire la próxima gran historia de tu aula?
María Verónica Martínez Reynoso
Quizás el verdadero legado de un educador no sea enseñar todas las respuestas, sino inspirar preguntas que den origen a historias capaces de cambiar el mundo… ¿te animas a convertir la curiosidad en la primera página de la próxima transformación educativa?…
Hoy día, vivimos en una época en la que abundan las respuestas sólo basta con darle a un botón y las encontramos en segundos, las consumimos con rapidez y, muchas veces, las olvidamos con la misma velocidad con la que llegaron. Sin embargo, la educación sigue enfrentando un desafío mucho más profundo: ¿estamos formando estudiantes capaces de hacerse preguntas que transformen su manera de comprender el mundo?
Esta reflexión cobra un significado especial mientras acompaño, desde la “mentoría pedagógica”, a docentes y futuros profesores del Profesorado de Nivel Superior del Ministerio de Educación de San Juan ( Argentina), mi tierra natal, en el diseño de Proyectos Educativos Basados en Historias, un espacio donde la creatividad, la investigación y la sensibilidad humana convergen para recuperar el verdadero sentido de enseñar.

En este camino, las palabras de Paulo Freire y Antonio Faundez adquieren una vigencia extraordinaria, ellos sostienen que el problema del educador no consiste simplemente en formular preguntas, sino en crear con sus estudiantes el hábito, como una virtud, de preguntar y de maravillarse.
«El problema que, en verdad, se le plantea al profesor es… en la práctica, ir creando con los alumnos el hábito, como virtud, de preguntar, de admirarse.»
(Freire y Faundez, “Por una pedagogía de la pregunta”), esta frase resume el corazón de mi investigación doctoral sobre el Aprendizaje Basado en Historias (ABH), porque toda historia nace de una pregunta.
¿Qué pasaría si…?
¿Por qué ocurrió…?
¿Cómo se sintió…?
¿Qué hubieras hecho tú…?
Detrás de cada relato existe una inquietud que despierta la curiosidad, moviliza las emociones y pone en marcha procesos cognitivos complejos, no se trata únicamente de leer o escribir historias; se trata de pensarlas, interrogarlas y reconstruirlas. El ABH propone precisamente eso: transformar la historia en un escenario donde el estudiante deja de ser un receptor pasivo para convertirse en investigador, creador y protagonista de su propio aprendizaje.

Freire afirmaba que no existen preguntas tontas, sino oportunidades para aprender…«Para un educador en esta posición no existen preguntas bobas ni respuestas definitivas.»
Esta idea interpela profundamente a quienes hoy tenemos la enorme responsabilidad de formar educadores, un futuro docente no necesita memorizar todas las respuestas; necesita aprender a formular las preguntas que despierten el pensamiento crítico, la empatía y la creatividad de sus alumnos.
En las mentorías que desarrollo junto a profesores en formación, observo cómo una simple pregunta puede cambiar el rumbo de un proyecto educativo. Cuando el docente deja de preguntarse únicamente qué contenido enseñar y comienza a preguntarse qué historia merece ser contada para que ese contenido cobre sentido, aparece una pedagogía diferente.
Una pedagogía que emociona…
Que invita a investigar…
Que genera diálogo…
Que construye ciudadanía…
Que deja huellas…

Porque las historias no solo transmiten conocimientos; transmiten identidad, memoria, valores y experiencias compartidas, en una sociedad donde la inteligencia artificial puede responder casi cualquier consulta, la verdadera diferencia seguirá estando en quienes sean capaces de formular preguntas cada vez más humanas.
Por eso considero que el Aprendizaje Basado en Historias encuentra en la “Pedagogía de la Pregunta” uno de sus pilares epistemológicos más sólidos, la historia despierta la emoción; la pregunta despierta el pensamiento y cuando ambas se encuentran, nace un aprendizaje significativo.
Freire lo expresaba con una sencillez extraordinaria:
«Todo comienza con la curiosidad y, unido a la curiosidad, la pregunta”, quizás esa sea la gran misión de la educación del siglo XXI, no llenar cuadernos de respuestas, sino despertar generaciones capaces de construir mejores preguntas, porque detrás de cada pregunta nace una historia y detrás de cada historia puede comenzar la transformación de una persona, de una escuela y, por qué no, de toda una sociedad.

«Las aulas del futuro no se construirán con más contenidos, sino con educadores capaces de despertar la imaginación, provocar preguntas y crear historias que permanezcan en la memoria de sus estudiantes mucho después de haber terminado la clase.»
¿Y si la próxima historia que escribas fuera el comienzo de una transformación educativa que alguien recordará toda la vida?
María Verónica Martínez Reynoso
A modo de cierre:
Hoy, desde mi compromiso con la investigación doctoral y la mentoría de proyectos educativos para la formación de futuros educadores en San Juan, reafirmo una convicción que guía cada paso de mi trabajo: las mejores historias no empiezan cuando alguien tiene todas las respuestas, sino cuando un docente se atreve a formular una pregunta capaz de encender la curiosidad de sus estudiantes, allí comienza el verdadero aprendizaje.
«Las grandes transformaciones educativas no comienzan con una respuesta perfecta, sino con una pregunta capaz de despertar la curiosidad, la imaginación y el deseo de aprender. Porque toda historia que deja huella… alguna vez comenzó con un simple ‘¿Y si…?’»
Y tú… ¿qué historia estás dispuesto a crear para transformar la vida de tus estudiantes?
María Verónica Martínez Reynoso






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