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Ortega y Gasset, la sexualidad, el amor y las mujeres (8/12)
VIII. MUJER-PRIVACIDAD Y HOMBRE-CIUDADANÍA Carente de individualidad, de intimidad, la vida de la mujer discurre, pues, en el ámbito de la privacidad (que es donde la mujer provee al varón del “clima” cálido que le falta en el mundo del trabajo), la del hombre transita, por el contrario, la ciudadanía (que es, precisamente, donde la…
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Ortega y Gasset, la sexualidad, el amor y las mujeres (7/12)
VII. CONTRASTE ENTRE EL SER FEMENINO Y EL HACER MASCULINO Una diferencia bien significativa que Ortega descubre entre el hombre y la mujer hace referencia a la oposición entre el ser femenino frente al hacer masculino: “La excelencia varonil radica, pues, en un hacer; la de la mujer, en un ser y en un estar,…
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Ortega y Gasset, la sexualidad, el amor y las mujeres (6/12)
VI. HOMBRE-INDIVIDUO VS. MUJER-GÉNERO Como consecuencia de su carencia de logos, de individuación, la mujer es reducida a lo genérico. En efecto, en su ensayo sobre La poesía de Ana de Noailles, Ortega señala la segunda diferencia entre los sexos, la mujer es un género, no un individuo: “La personalidad de la mujer es poco…
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Ortega y Gasset, la sexualidad, el amor y las mujeres (5/12)
V. MUJER-NATURALEZA Y HOMBRE-CIVILIZACIÓN La asociación o identificación Mujer-naturaleza y Hombre-civilización es nuclear en toda la conceptualización orteguiana de la mujer y constituye la segunda gran diferencia intersexual. En el inicio del epígrafe “La mujer raptada” de su excelente ensayo La historia y la naturaleza. Ensayo sobre Ortega (1), M. Burón González recuerda unas palabras…
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Ortega y Gasset, la sexualidad, el amor y las mujeres (4/12)
IV. CONFUSIÓN INTELECTUAL VS CLARIDAD CONCEPTUAL Al negar el espíritu a la mujer, Ortega le niega asimismo el logos, la inteligencia, el pensamiento, llegando incluso de esta manera a asociar, con demasiada frecuencia, la mujer a la planta: “El ser femenino florece sólo en regiones de cálida temperatura. Ahora bien, el espíritu es la región…
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J.J. Rousseau o la ideología de la domesticidad (4/5)
IV. INFERIORIDAD INTELECTUAL: INFANTILIZACIÓN DE LAS MUJERES La inferioridad de la mujer, que hunde sus raíces en la diferencia sexual, se extenderá “con toda naturalidad” a su ser entero, y en particular a sus facultades intelectuales. Rousseau no puede negar que también la mujer posea un espíritu, esto es, una cierta potencia o facultad racional…
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J.J. Rousseau o la ideología de la domesticidad (3/5)
III. DE LA COQUETERÍA AL PUDOR. DEBERES DE LA MUJER Las mujeres, según Rousseau, son coquetas por condición natural, gustan del adorno casi desde la más tierna infancia y se preocupan mucho de la opinión de los demás. En este punto la coquetería es devastadora, y el hombre vive bajo el imperio (encantador) de una…
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J.J. Rousseau o la ideología de la domesticidad (2/5)
II. LA SEXUALIDAD FEMENINA: LA DIFERENCIA Los discursos ilustrados masculinos que tienen por objeto la mujer –- señala Michelle Crambe-Casnabet (1) — emplean casi siempre la primera persona del plural: nosotros, esto es, el conjunto de hombres, a la hora de proponer una teoría sobre la otra mitad de la humanidad, lo cual constituye un…
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J.J. Rousseau o la ideología de la domesticidad (1/5)
I. ROUSSEAU: UNA VIDA ENTRE MUJERES En su gran biografía Rousseau, Georges May ha dividido su vida (y también su obra) en cuatro etapas fundamentales: La 1ª, etapa de indeterminación: que cubriría su infancia ginebrina (1712 – 1728) y su adolescencia saboyana (1728 -1731). La 2ª, etapa de ambición: con un período (1732 -1744) ocupado…
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Los filósofos, las mujeres y el amor: Friedrich Nietzsche (2ª parte) (8/8)
VIII. DE LA EMANCIPACIÓN FEMENINA: “¡CALLE LA MUJER!” Para Nietzsche el feminismo —discurso que se expresa intencionadamente como emancipación y exaltación y defensa de la mujer—, sólo logra, por el contrario, rebajarla. No está a la altura de la historia: contiene, en fin, una estupidez casi masculina. O mejor, una doble estupidez: la mujer científica…
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