romances de la canícula
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Te espero en el chiringuito o romances de la canícula, 4: El pescaíto frito
En los refugios marengos,cuando se asienta el estíoy el sol se pone farrucocomo un semental bravío,hay que buscar los sombrajosque nos reporten alivio,porque, si no, el mediodíasuele ser martirio chino. Es por tanto necesarioanclar en un chiringuitoy rendirle los honoresal sabroso pescaíto,en una arcana liturgiainiciada con el ritode pedir un par de espetos,una caña fría…
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Te espero en el chiringuito o romances de la canícula, 3: Volver a empezar
Aherrojado en mi butacadel playero chiringuito,al albur de una cervezay unos boquerones fritosobservo cómo en la arenahay un grupo de chiquillosintentando construirun gigantesco castillocon sus torres, sus almenasy un gran foso defensivo. Unos aportan el aguaque acarrean en cubitos,otros amasan el barrocon pericia y con ahíncoy algunos, como canteros,van seleccionando chinospara darle a la murallasu…
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Te espero en el chiringuito o romances de la canícula, 2: Guiris versus sardinas
Me dirijo al chiringuitoha llegado el mediodíaal reclamo del espetoy una cerveza bien fríaque, a la sombra del chamizo,los contratiempos aliviany, aunque parezcan placebo,son terapia salutíferacomo dicen los sapientesdoctores de medicinaasí como en los estudiosde la farmacología. A mi vera están dos guiris,serios cual esfinge egipcia,o quizás más desnortadosque un pulpo en la rebotica;mas, al…
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Te espero en el chiringuito o romances de la canícula, 1: ¡Ojú, qué calor!
Proemio Para aliviar los caloresque nos endilga el veranoyo recurro al octosílaboen versos romanceadosy en la mesa de un chiringome predispongo a rimarlos,mientras pimplo una cervezao dos, si se tercia el caso. Cuando el estío se enraízacon sus calores benditosme afano en el ritualde visitar chiringuitosy en todos ellos encuentroa maestros y a peritosmuy versados…
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